RUMI
parece estar danzando;
aquéllos con ojos comunes
sólo los verán fijos e inmóviles.
21 jun 2012
Jesús habla sobre el movimiento hacia la Luz de la Consciencia.
29 feb 2012
Jeshua habla sobre el poder sanador de la Paz
Bienamados:
Todos y cada uno de vosotros sois la esencia de Cristo, si no fuera así, no estaríais aquí. Tomad esto de corazón ¿qué significa ser de la esencia de Cristo? Quiere decir que verdaderamente uno no está limitado, ni por el tiempo, ni por el espacio, ni por lo que cualquier hermano o hermana diga que debería estar haciendo. No está limitado por nada, excepto por sus propias decisiones, y es libre en cada momento de volver a elegir de nuevo, como yo hice.
Viví la experiencia de la crucifixión para probar que no somos el cuerpo. No sois el cuerpo. Creasteis el cuerpo para expresar el poder divino del Ser. Sois los creadores del cuerpo. Ahora bien, sé que a veces, los cuerpos “gritan” y parece que son ellos los que están a cargo, pero en verdad sois vosotros quienes podéis elegir tomar una respiración profunda y decir: “No, habitaré en la Paz”.
En este mismo momento, ahora, permitíos tomar una respiración profunda y sentir la Paz que la acompaña, no hay que pagar monedas de oro a nadie por la paz que llega con la respiración profunda. Es un regalo divino que os hacéis a vosotros mismos. La primera cosa que hicisteis cuando os encarnasteis fue tomar una respiración profunda. Algunos visteis el gran poder de esa respiración profunda y os permitisteis vocalizarlo a todo pulmón; otros, en cambio, vinisteis más tranquilitos; pero de todos modos, cualquiera fuera el caso, lo primero que hicisteis en esta encarnación humana fue respirar.
Parte de la esencia de la humanidad es respirar. Al respirar profundamente os permitís habitar por un momento en la paz. Permitíos de nuevo tomar otra respiración profunda, una sencilla respiración, justo para sentir la paz que viene con ella, la sanación que llega con esa paz. Por un momento, más o menos, podéis dejar de lado todas las preocupaciones y soltar las demandas que os hace el mundo.
En cualquier momento en que sintáis que el mundo es demasiado para vosotros, permitíos respirar profundamente. En mi propia vida hubo momentos en que yo me apartaba de las multitudes, incluso me alejaba de los discípulos, para entrar en comunión con el Padre por medio de la respiración. Me permitía volver de nuevo a un lugar de paz, al lugar donde uno recibe la guía divina.
Incluso en el Jardín de Getsemaní, yo me apartaba de los discípulos para rezar. Allí respiraba profundamente y escuchaba hasta que se hacía un silencio y sentía una paz profunda acerca del mañana. Junto a la paz me llegaban intuiciones, comprendía que yo tenía que continuar pero también me llegaba la certeza de que no iba a estar solo al día siguiente, sabía lo que iba a suceder, conocía las probabilidades.
Al igual que enseñé en aquella época sigue siendo válido en los momentos actuales que aprendáis a contactar con vuestra divinidad interior, con la verdad que habita en vosotros y que os dice que no estáis a merced de ningún gobierno, líder o circunstancia mundana, y que os asegura que sois el Amor expresándose y creando.
La idea de que sois amados, con un Amor eterno, y de que sois libres para crear cada una de las dimensiones de vuestra vida, no concuerda con lo que os han estado enseñando durante siglos las religiones. Ya en mi época, los que estaban en el poder decidieron silenciarme por “agitador”, pero yo sabía todo lo que iba a ocurrirme.
En el silencio de la respiración profunda y lleno de paz, contacté con mi fortaleza, contacté con mi integridad. Lo mismo podéis hacer vosotros cuando sintáis que el mundo os abruma y parece que os grita “que deberíais estar haciendo tal y cual, o ser esto y lo otro”, en esos momentos haced una pausa, respirad profundamente: éste es el primer paso, es un paso lleno de poder.
En esa paz, escuchad atentamente a vuestra guía, si no llegara ninguna guía, respirad de nuevo, manteneos respirando, es algo muy bueno para el cuerpo, – mantiene el cuerpo vivo (sonrisa) – y escuchad. Habitad en la paz de esa respiración. Es la cosa más sencilla que podéis hacer y, además, os permite entrar en contacto con vuestro ser divino. Respirad y sentid la paz. Si no recordáis nada más de este mensaje, recordar mi sugerencia de tomar una respiración profunda, una y otra vez si es necesario, de habitar en la paz, porque allí es donde conectáis con la divinidad que sois, con vuestro verdadero poder. La paz que sentís es vuestro poder.
Otros pueden burlarse de vosotros, juzgaros, pero no pueden destruir vuestra paz, sólo uno mismo puede destruir su propia paz, y sólo uno mismo puede volver a traer esa paz con una respiración profunda. Así que os sugiero de todo corazón que, tan a menudo como lo recordéis, os permitáis habitar en la paz y escuchar, porque hay muchos seres invisibles, ángeles los llamáis vosotros, y también algunos seres queridos que quizás han dejado ya el cuerpo, y que quieren haceros saber cuánto os aman.
Quizás, algunos de ellos son aquellos que no supieron cómo amaros cuando erais pequeños, y que tal vez os transmitieron la enseñanza generacional de que ser duro con vosotros os fortalecería. Todo lo que hizo aquella educación fue retar a vuestro espíritu y, algunas veces, deprimiros un poquito. Pero ahora que ellos han dejado el cuerpo, ven todo de otra manera, y necesitan deciros cuánto os aman.
Quieren deciros que ahora han entendido que hubo un acuerdo previo antes de encarnaros, de que vendríais juntos y naceríais en esa determinada familia, y fue un contrato que firmasteis para ser de ayuda mutua, y ahora desde el otro lado, ellos han comprendido que el mayor poder de todos, no es el poder que abusa, el “poder duro”, sino que el poder más grande de todos es el amor, la ternura.
Ellos os aman, y esperan para decíroslo, sin embargo, algunas veces estáis tan ocupados escuchando a otras voces – las voces del mundo –, que no los escucháis. Pero cuando tomáis una respiración profunda, y habitáis en la paz, entonces podéis recibir este amor de vuestro ángel de la guarda; este reconocimiento de algún ser querido, esa certeza que viene de lo más profundo, de vuestro Ser superior, que os transmite que vais a ser guiados y que nunca estáis solos en vuestros quehaceres diarios. Lo mismo me ocurrió a mí cuando recibí aquella noche en el jardín de Getsemaní toda la fortaleza que iba a necesitar para poder llevar a cabo mi misión.
Vosotros sois el “Yo Soy” que ha existido siempre y que seguirá existiendo después de que el propósito del tiempo se haya cumplido, porque no siempre va a haber tiempo, cuando éste se acabe, seguirás existiendo como la esencia del amor divino. Así que no importa lo que suceda durante este año – y van a pasar muchísimas cosas durante este año – permitíos la simplicidad de ir hacia dentro, a ese lugar de Paz y llamadme, siempre os contestaré.
Ahora bien, para conocer mi respuesta tenéis que escuchar, puede que uno de vosotros cuando esté en ese lugar de paz, me pregunte: “¿qué debería hacer?, ¿cuál es el siguiente paso?, ¿soy digno?”, y algunas veces, cuando yo contesto, este hermano ya ha salido volando a hacer alguna otra cosa que el mundo le ha dicho que debe estar lista para las 3 de la tarde, o cualquier otra hora que hayan designado.
Escuchad, tomad la respiración profunda, habitad en la paz, llamadme, y escuchad, siempre estoy con vosotros, no hay ningún lugar donde podáis ir y yo no esté. Si uno de vosotros desciende a las profundidades del infierno, a los lugares más profundos de preocupación y duda, allí estoy yo con él. Si asciende a los cielos, y siente la alegría de vivir, allí estoy yo también, en esa alegría; y os lo recomiendo, hacedme caso, la alegría y la confianza son dos buenos sitios donde estar.
La otra sugerencia que os hago, y os lo he dicho muchas veces, es que os riáis conmigo, contadme algo gracioso, algún chiste que os haga gracia. No importa lo que estéis viviendo, permitíos tomar cierta distancia por un momento y buscarle el punto gracioso, la parte humorística de cualquier cosa por la que estéis pasando, así que siempre que os acordéis permitíos reír, buscad el punto cómico de todas las situaciones.
Aunque sientas cierta pesadez durante tu día a día, de vez en cuando, es importante que sepáis que habéis vivido otras muchas vidas, y que si lo elegís, podéis volveros a encarnar, ya sea aquí en esta Madre Tierra o en cualquiera de los otros muchos planetas maravillosos de los que ahora empezáis a tener noticia.
Cualquier encarnación, en cualquier forma que tome, es una elección, uno siempre elige dónde quiere ir, elige con quien quiere estar, es una elección. No hay algo así como un gran maestro dirigiendo e indicando hacia donde tiene que ir cada uno de vosotros. No existe un gran árbitro en el cielo que le diga a uno: “tiene que encarnarse 89 veces más antes de que esté cualificado para ser un ángel”, ya sois un ángel en forma humana, no hay ningún maestro que tenga más poder que vosotros.
Os siento suspirar con sorpresa. Habéis recurrido a un montón de canalizaciones, habéis escuchado a unos cuantos maestros para saber qué va a ocurrir durante este año, creyendo que ellos debían saber más que vosotros, y yo os digo, que eso no es cierto. Ellos no lo saben, ya que cada momento está abierto a la mejora y a la improvisación creativa. Así de poderosos sois, cada momento está abierto a la elección.
Ahora bien, hay algunas personas que pueden sopesar las probabilidades y pueden decir “basándonos en lo que ha sido la historia pasada, hay una probabilidad de que en este año vaya a suceder X, Y, Z” pero es sólo una probabilidad, y vosotros sois quienes elegís si eso va a llegar a suceder en vuestra realidad o no, según lo que decidáis.
Nunca elegís erróneamente. Tomáis elecciones en cada momento. Cada uno de vosotros elige para crear y jugar con sus creaciones, no para soportar las adversidades del mundo, no para sufrir.
Yo no sufrí en la cruz, esa ha sido una historia que os han transmitido para haceros sentir culpables. Como si de alguna manera, cada uno de vosotros formarais parte de la conciencia colectiva que en aquel tiempo quería y tenía el poder de hacerme sufrir. La verdad es que yo no sufrí. Yo contemplé el mundo como contemplé Jerusalén, y sentí pena porque los hermanos y hermanas de aquella época no sabían reconocer todavía su propio poder y la fuerza del amor y la armonía.
Y aquí es donde os encontráis ahora, en este año tan importante, contempláis el mundo, y sentís cierta pena, porque veis que vuestros hermanos y hermanas todavía no entienden cómo es vivir en paz y en armonía, pero ¿cómo van a entenderlo, a menos que cada uno de vosotros lo ejemplifiquéis para ellos? ¿A menos que viváis en paz con vosotros mismos y desde vosotros lo extendáis luego a los demás?
Hemos hablado a menudo, del gran Amor que os da la vida y os permite ser todo lo que elijáis ser. Sois la expresión de la única Fuente, el Creador. Elegisteis estar aquí, en este año, para que surgiera una nueva manera de ver todo lo que ocurre. Gracias a esta nueva forma de contemplar todo, vas a sonreír, algo fácil de decir pero no tan sencillo de llevar a cabo cuando alguien te está gritando, o cuando sientes que tu jefe te está gritando, y sonríes como si estuvieras al tanto de un maravilloso secreto interno, y realmente lo estás.
Sabéis que no sois el mundo, el mundo es algo que habéis fabricado, y lo podéis cambiar momento a momento. No sois el cuerpo, lo usáis, pero el cuerpo no es vuestro amo. Los amigos, los colegas, los conocidos, cada uno de ellos tiene su propia perspectiva de las cosas, y puede que ésta resuene o no resuene con la vuestra, no tiene por qué hacerlo, ya que su viaje de despertar es diferente al vuestro.
Sus otras vidas y sus experiencias son diferentes a las vuestras. Lo que ellos traen consigo a esta vida, es diferente a lo que cada uno de vosotros trae a esta vida. Así que nadie puede juzgar el camino de otro, y ellos no pueden juzgar el vuestro. Ellos pueden intentarlo, a menudo los amigos y los colegas os juzgarán, ¿pero cómo pueden juzgar vuestro camino si ellos no han andado en vuestras sandalias? No pueden saber lo que vosotros experimentáis o lo que habéis experimentado en esta u otras vidas, por lo tanto si juzgan, lo hacen erróneamente.
Les vais a permitir decir lo que tengan que decir y les vais a sonreír, entonces ellos se van a preguntar “¿cómo puede sonreír cuando acabo de decirle que es la persona más desinformada, ignorante e incomprensiva que ha habido en la faz de la tierra? ¿Cómo puede sonreír? Incluso parece que me mira con amor y eso que acabo de soltarle una palabrota, ¿cómo me puede sonreír?”. Fácil, porque sabéis quiénes son en el nivel del alma. Puede que no tenga nada que ver con la forma en que ellos actúan, pero en su esencia, en su parte más profunda, en su verdadero ser, son el Cristo, y vosotros reconocéis al Cristo y amáis al Cristo, puede ser que no améis las acciones y las elecciones que ellos tomen, pero amáis su ser y, por eso, podéis sonreír ante cualquier cosa que proceda de ellos.
Existe la profecía que dice que durante este año va a haber grandes cambios, y esto va a suceder porque vosotros estáis cambiando y estáis listos para vivir en la paz, la paz que sobrepasa todo entendimiento. Podéis recogeros en vuestro interior, ese lugar de paz y silencio en lo más profundo de vuestro ser y saber que siempre vais a ser cuidados, os lo garantizo.
No importa lo que enfrentéis, seréis cuidados, y vais a salir de ello, sanados, enteros, y con conocimiento de vuestra divinidad, no cómo el mundo define estas cosas, sino como el espíritu las define. Este es el año más maravilloso que vosotros estáis creando.
Habéis experimentado otras vidas que os han conducido al punto exacto en el que estáis ahora. Os habéis estado preparando durante un largo proceso para alcanzar la conciencia que vais a lograr este año, desde el momento en que descendisteis a la densidad cuando empezasteis a olvidar quiénes erais, desde el momento en que decidisteis que os identificaríais con vuestras creaciones en vez de con la Fuente creativa que erais.
Cuando descendisteis a la densidad y olvidasteis quiénes erais, empezasteis un proceso que ahora está llegando a su feliz desenlace. Es un proceso de Luz, más y más Luz está llegando a vuestra experiencia, más y más Luz está llegando a vuestro cuerpo, más y más Luz está llegando a vuestras relaciones, más y más Luz está llegando a vuestro corazón, al lugar donde camináis cada día con la sonrisa en la cara, porque sabéis quiénes sois y eso os hace sentir genial.
Os conozco a cada uno de vosotros, honro lo que sois, os amo ahora y por toda la eternidad. Así sea.
– Jeshua ben Joseph (Jesús) –
Expresado a través de Judith
30 ene 2012
El Despertar del Cristo
Durante años hemos hablado de muchos conceptos, miguitas de pan que te han conducido al lugar donde te encuentras ahora para que puedas entender Quién eres y Qué eres. Hemos dado pistas a lo largo de todo este cambio, ideas con las que jugar, conceptos que han expandido tu mente y tu entendimiento, preguntas que te han permitido pensar tanto y de forma tan dura que, al final, te has cansado de pensar y has permitido que tu corazón sea quién te guíe a conocer la paz y la alegría del Cristo.
Cada vez que eliges reconocer el poder del Cristo en ti, cambias el nivel de vibración de la consciencia colectiva ayudándola a que ascienda, y verdaderamente va a llegar un momento en que la consciencia colectiva va a despertar y va a sentir una ascensión. Algunas veces, los cuerpos lo sentirán también, y notarán una ascensión física, pero éste no es el verdadero objetivo, esto puede suceder porque vais a llegar a la experiencia del “ajá” donde todo se disuelve en la luz y no necesitareis más el cuerpo, os sentiréis muy ligeros, de una ligereza tal que vais a ascender. Pero ése no es, como os he dicho, el objetivo.
El objetivo es despertar al lugar donde experimentas un instante divino y verdaderamente conoces el significado del “Yo Soy el que Soy, el que siempre he sido. Yo Soy el Cristo, y celebro el Cristo en mi – y, como no hay separación – el Cristo de todos con los que me encuentro.”
Todo aquel con el que te encuentras ha sido invitado por ti a tu consciencia, todo aquél con quien tú te encuentras está hecho de la misma energía y del mismo tejido del que tú estás hecho. Cada uno de ellos es el Cristo, ya sea que lo sepan o no; y tú, a medida que los días vayan pasando, vas a ir reconociendo más al Cristo viviente que está interactuando contigo, hasta llegar al punto en el que le vas a sonreír y a dar la bienvenida.
Hemos hablado ya antes acerca de los cambios que están ocurriendo y los que se anticipan para este año, y habrá cambios, ya están sucediendo. Hemos hablado de que va a haber un momento donde todo aquello que no sea de la Luz va a mostrarse para que así la Luz pueda ser invitada a brillar sobre todo lo que antes se había mantenido oculto en la oscuridad. Estás en un lugar donde vas a sentir los cambios, y alguno de los cambios lo vas a sentir como buenos y los vas a entender; otros cambios van a requerir que tomes una respiración profunda y que te mantengas en una actitud neutral desde tu Observador durante un momento que, puede durar más o menos tiempo hasta que veas cómo te pueden conducir los cambios a la unión de todas las mentes en Una donde la expiación ha sido completada. Pero algunas veces, vas a tener que tomar más de una respiración profunda, así que este año te aconsejaría que te rodees de gente afín, para que os podáis apoyar mutuamente a medida que vuestro sistema de creencias se transforma y os conduce al descubrimiento del Cristo.
Tan a menudo como te sea posible, pues, busca compartir momentos con gente de mentalidad semejante. Ahora bien, sé que vas a caminar entre hermanos y hermanas que no están acostumbrados a usar tu mismo lenguaje, o que no comparten tu mismo punto de vista, simplemente ámalos, pero tan a menudo como te sea posible, busca a aquéllos con los que verdaderamente compartes una misma forma de pensar para así poderos dar apoyo mutuo.
Eres muy fuerte, y no te va a hacer daño estar con otros que tengan diferentes puntos de vista, pero, vas a necesitar ir a un lugar donde te sientas seguro y libre, y puedas soltar parte de la armadura que has llevado puesta durante muchas vidas, y simplemente estar con amigos que te aman, te entienden y saben lo que verdaderamente está ocurriendo, no lo que aparenta estar ocurriendo, sino lo que verdaderamente está ocurriendo. Algunos de los cambios van a ser estupendos, van a ser todos para el mayor bien, aunque a veces no lo parezca, y si en esos momentos estás con amigos y podéis afirmar “esto también nos va a llevar al Cristo”, entonces cualquier cosa que esté ocurriendo lo vais a ver de otra manera, a veces de forma bastante literal.
No hay nada que temer, escucha esto bien, porque una vez que captes esta idea, la Verdad de tu ser de que no hay nada, verdaderamente nada que temer, el miedo pierde su poder. El miedo ha sido vuestro compañero por muchas vidas, y habéis aprendido como cubriros con una armadura, porque pensabais que había algo allí fuera que era más fuerte que vosotros.
Lo primero de todo, es que no hay nada “allí fuera”, está todo dentro de tu conciencia. Y además no hay nada que puedas atraer que pueda hacerte daño, porque tú eres quien lo está creando, y si tú lo estás creando – y yo te lo garantizo –, lo puedes deshacer tan pronto como dejes de darle alas al miedo y lo quites de la escena porque ya no lo quieres más. El miedo no es una verdad, o digamos que es verdad con “v” minúscula, pero no es Verdad con “V” mayúscula. El miedo es algo que has creado para experimentar la aventura, para sentir como se eleva la adrenalina, no hay nada fuera de ti y no hay nada de lo que necesites defenderte.
Uno de los grandes cambios que vienen este año, es éste de dejar partir el miedo. El miedo va a dejar de tener poder sobre ti, el miedo solamente tiene poder en la medida en que tú se lo des y pienses que puede ser verdad, pero no lo es.
La única Verdad de tu ser es que eres energía, la energía a la que yo llamo Amor, yo he igualado la energía al amor porque cuando tú estás en el amor te sientes expansivo, y cuando sientes amor por alguien, te olvidas del pequeño yo y estás únicamente interesado en el otro. Por un momento, más o menos largo, te das cuenta de que te has olvidado de ti mismo y de la armadura que pensabas que era necesaria; y te sientes a ti mismo como uno con la persona que tienes ante ti, y en ese momento conoces solamente el Amor.
El Amor es expansivo, el Amor es energía y tú eres energía. Tú has sido siempre energía, y siempre has tenido el poder de elegir cómo usar esa energía, qué forma darle; y luego, al haber creado con tu propia energía, te has encontrado a ti mismo enamorado de tus creaciones hasta tal punto que sentiste que tenías que defender esas creaciones. Creíste que algo ahí fuera podía llegar y derribar tu “castillo de arena” o cualquier cosa que hubieras creado y, así empezaste a identificarte con tus creaciones y a olvidar que tú eras el que las habías creado en primer lugar.
A esto se le ha llamado la “pérdida de la gracia”, el olvido del “yo soy el ser divino quien creó esto en primer lugar”, esto ha sido también la caída dentro de la densidad, y ahora estás ascendiendo fuera de ella, porque ya has tenido suficiente. Tú no eres vulnerable. El Niño Sagrado nunca necesita defenderse, no es vulnerable, el Niño sagrado es energía.
Ahora estás despertando al Cristo interior, que es el lugar donde conoces tu propio poder, no como el mundo define lo que es el poder, no como se hace en la dualidad donde un día puedes tener poder y al otro perderlo.
El verdadero poder reside en tomar consciencia del Cristo dentro de ti, el cual nunca perdiste. Has experimentado muchas aventuras, pero nunca te has perdido, y además nunca has pecado. Has hecho elecciones y has vivido con sus resultados, después has vuelto para tomar otras elecciones, pero en Verdad, nunca has pecado. Habéis jugado, de la misma manera que veis a los niños pequeños jugar en la arena o con diferentes objetos. Ellos eligen, quizás deciden subirse a unas barras altas en los columpios y se caen, pero al momento se levantan, se sacuden el polvo y puede que, incluso, lloren porque quieren que alguien les reconozca lo que les ha pasado; y entonces ¿qué hacen?, pues vuelven de nuevo a intentarlo otra vez, esto es lo que ocurre bastante a menudo. Tú has hecho lo mismo durante muchas vidas, has participado en muchas aventuras.
No eres solamente el cuerpo, de hecho eres mucho más que el cuerpo, cuando ahora los científicos quieren medir el aura se dan cuenta de que vuestra presencia no termina en el límite de vuestra piel. La piel es uno de los órganos del cuerpo, el que lo envuelve, pero no eres sólo lo físico, el cuerpo no se activa a sí mismo, tú activas tu cuerpo y la Luz que eres se extiende mucho más allá del cuerpo.
En verdad, la energía divina que eres, el Cristo, se extiende mucho más allá de lo que puedas imaginar. Eres parte del cosmos mismo. El cosmos, las constelaciones, todo lo que vuestros científicos están llevando a tu conciencia existe sólo porque tú existes.
Simplemente te estoy dando algunas ideas para que entiendas que no hay nada que temer. Como dijo una persona sabia: “no hay nada que temer excepto el miedo mismo”, y una vez que llegues a darte cuenta de que no hay nada que temer – y realmente no lo hay –, entonces sentirás que eres libre. No tienes por qué preocuparte de que el cuerpo “no te vaya a funcionar como te gustaría”, o “temer que tus amigos, compañeros de trabajo o tu jefe te vayan a decepcionar, tampoco tus líderes ni el gobierno tienen ese poder, déjalos ir, déjalos que se entretengan jugando sus propios juegos. Confía en que tus propias creencias, tu mente sabe que todo está bien y que siempre vas a estar cuidado y protegido. No necesitas un puesto de trabajo, no necesitas a alguien que te dirija y te diga cómo puedes ganar dinero, si no tuvieras ese empleo, estarías sirviendo en otro lugar, porque de eso se trata la vida: de amar, servir, y recordar. Así que si no estuvieras donde estás, estarías en otro lugar sirviendo y amando, y habría un intercambio de energía porque es lo que tiene que haber, nunca hay un “vacío”, siempre hay un intercambio de energía.
Ahora bien, no te estoy diciendo que vayas mañana o pasado y le digas a tu jefe: “¡Oiga, señor! Ya no le necesito, Jesús me ha dicho que soy libre de tomar mis propias decisiones ¡así que me voy!”, esto no es lo que estoy diciendo para nada. Lo que digo es que aprecies de todo corazón el lugar donde estás y que entiendas y sepas que estás sirviendo, y sí, tiene que haber un intercambio de energía, la naturaleza, el verdadero ser que eres, no permite el vacío, tiene que haber un intercambio de energía, así que, a cualquier lugar que tú vayas, en cualquier lugar donde tú prestes tu servicio, va a haber un intercambio de energía. Puede tomar la forma de monedas, o cualquier otra apariencia, siempre habrá un intercambio.
Tu responsabilidad es darte cuenta de que existe un intercambio, y aunque no te llegue por medio de dinero, se producirá un intercambio. Nunca se da nada en el vacío. Comienza a darte cuenta de que los modos en que recibes tu retribución, el intercambio energético, pueden ser tan variados como la cantidad de granos de arena que hay en una playa. El pago puede llegar de miles de maneras distintas. Confía en que vendrá, nunca te vas a quedar sin nada. Puede ser que alguna vez parezca un poquito justo, pero nunca te quedarás sin nada, siempre vas a ser cuidado porque así lo decidiste.
Nunca te vas a perder, algunos temen dejar el cuerpo porque se preguntan: “¿Dónde voy a ir? ¿Tendré todavía consciencia? ¿Me perderé e iré a la deriva? ¿Me caeré en el vacío en algún lugar?”. No, siempre vas a tener consciencia, siempre vas a conocer tu Ser – a tu Ser más grande, con S mayúscula –, y de hecho, muchos de los que despiertan después de haber liberado el cuerpo se sienten muy felices porque son libres, sienten como se expanden.
La luz al final del túnel es tu propia luz, y eres tú mismo el que te expandes dentro de esa luz. No hay nada que temer, ahora bien, no te estoy transmitiendo este mensaje porque vayas a dejar el cuerpo pronto, en realidad, no lo vas a hacer porque hay mucho trabajo todavía que realizar. La cosecha es grande, y hacen falta muchos labradores.
No vas a dejar el cuerpo mientras que quede trabajo por hacer. Pero cuando llegues al punto en el que sepas que has completado tu función en esta encarnación, recuerda que no hay nada que temer. Habrá sólo alegría, Luz, expansión – pero no ahora – porque te necesito para que me ayudes en mi labor, tú eres mis manos, mis pies, mi sonrisa, mis palabras de confort para aquellos que no pueden verme, que quizás no tengan todavía el sistema de creencias que les podría permitir acceder al conocimiento de que ellos no están solos.
Algunos de ellos me llaman a mí o a mi madre María y quieren sentir el confort, piden consuelo, pero cuando contestamos – y nosotros siempre estamos ahí, con todos y cada uno de vosotros – ellos no nos pueden oír, porque les enseñaron, hace mucho tiempo, que ellos no eran dignos por sí mismos de conocer la Unidad, de que sus oraciones fueran a ser contestadas a no ser que pagaran para ello a los curas, a los rabinos, hicieran sacrificios en el templo. Esta es la enseñanza que se os ha dado durante muchas vidas.
Así que cuando nosotros contestamos, ellos piensan que no puede ser cierto, me siguen viendo en la cruz. Pero yo ya no estoy en la cruz, estuve allí sólo durante unas pocas horas, esas fueron suficientes. Luego bajé de allí, resucité el cuerpo, porque sabía que era energía, volví a caminar entre vosotros de nuevo para demostrar que sois la vida misma, que la vida no puede ser extinguida. Yo no pude ser extinguido. La vida puede cambiar de forma, pero la vida no puede ser extinguida, así que no hay nada que temer, sólo hay alegría.
Tú eres la Vida, siempre lo has sido, siempre lo serás en una forma o en otra, siempre has estado sirviendo a la Luz, porque tú eres la Luz, y tú reconoces lo que tú eres. A la vez reconoces a los hermanos que están empezando a despertar a la Luz que son y te unes para celebrar la Luz con ellos. Por eso te digo que salgas y busques a personas de mente afín y estés con ellos tanto como te sea posible, porque el sentimiento de Luz compartida y la consciencia de la divinidad se expande y se refuerza a medida que reafirmas la Verdad de tu Ser.
Si te rodeas a ti mismo – y voy a utilizar las palabras que usáis aquí – con personas “negativas”, sabes cómo se siente eso, se siente pesado, te contrae, esa clase de energía todavía tiene que despertar a Todo lo que es.
Así que en la medida en que te sea posible, busca a aquellas personas que están listas para disfrutar de la vida, conocer la inocencia, a las que están dispuestas a jugar, reír, cantar y celebrar verdaderamente el nacimiento de Cristo. Es el Cristo naciente quien está leyendo estas palabras. Tú ordenaste que en algún punto, en este tiempo lineal, te reconocerías en el Cristo que eres, y este es el momento. Así sea.
- Jeshua ben Joseph (Jesús)-
Expresado a través de Judith