RUMI

Cada árbol y cada planta del prado
parece estar danzando;
aquéllos con ojos comunes
sólo los verán fijos e inmóviles.

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31 oct 2013

La Psicología de la Gratitud de Robert Emmons

La gratitud es una virtud sentida y sincera
Contacto: Robert Emmons, Psicología (530) 752 8844 raemmons@ucdavis.edu
La gratitud, cuando viene del corazón, no sólo mantiene las relaciones sociales intactas sino que puede físicamente curar el cuerpo, explica en su libro donde examina esta emoción.
The Psychology of Gratitude (Oxford University Press) o La psicología de la gratitud es un libro editado por Robert Emmons de la Universidad de California en Davis y Michael McCullough de la Universidad de Miami. El tratado explora esta emoción desde diferentes puntos de vista que abarcan desde las escrituras de los filósofos griegos de la antigüedad y de la Biblia hasta los de primatólogos, psicólogos, biólogos, filósofos y neurocientíficos.
“La gratitud es una emoción universal básica que no sigue el modelo típico de otras como la amargura, los celos y el temor", opina Emmons, psicólogo que ha estudiado por los últimos seis años los efectos de la gratitud en la felicidad y el equilibrio en las vidas de muchas personas.
A diferencia de otras emociones que corresponden a expresiones faciales universales y que provocan ciertas respuestas fisiológicas (como el aumento de palpitaciones), la gratitud no puede ser reconocida inmediatamente por otras personas.
Sin embargo, aunque no es visible, muchos biólogos han podido medir conexiones psico-fisiológicas con esta emoción. Por ejemplo, cultivar emociones positivas como la apreciación y la gratitud pueden mejorar el funcionamiento del ritmo del corazón, opinan Rollin McCraty y Doc Childre, representantes de HeartMath Research Center y Quantum Intec Inc., respectivamente.
Un corazón que funciona bien envía señales a los centros cognitivos y emocionales en el cerebro. McCraty y Childre opinan que las personas que se concentran en emociones positivas como la gratitud se pueden curar físicamente.
La gratitud es un tipo de emoción compleja, y hasta sutil que requiere que las personas evalúen si es algo genuino, opinan las antropólogas Kristin E. Bonnie y Frans de Waal, ambas de la Universidad de Emory.
Bonnie y De Waal añaden que expresar agradecimiento requiere un compromiso mutuo entre “dar y tomar” y la habilidad de ser altruista en este esfuerzo recíproco. También son de la opinión que “se necesitan habilidades cognitivas avanzadas para distinguir a personas honestas y detectar a las tramposas a la vez que se lleva una cuenta mental”.
Aunque los seres humanos quizás seamos las únicas criaturas que plenamente experimentamos el sentido de quedar en deuda y de gratitud, ambas antropólogas dicen que formas primitivas de esta emoción se pueden encontrar en los animales.
Descrita como agradecimiento y apreciación de la vida, la naturaleza del sentido de gratitud se ha debatido por más de dos milenios. Aristóteles por ejemplo, creía que la emoción era una señal de debilidad incompatible con la magnanimidad porque estar endeudados con otros nos rebaja.
El agradecimiento es también la base de las enseñanzas morales judeocristianas señalan los profesores Dan McAdams de la Universidad Northwestern y Jack Bauer de la Universidad del norte de Arizona, quienes contribuyeron al libro. “Si se puede confiar en los textos que son la base del cristianismo y el judaísmo, la ingratitud fue lo que nos metió en problemas en primer lugar”, dicen estos profesores en referencia a historias fundamentales cómo el hecho de que a Adán se le haya pasado agradecerle a Dios por regalarle a Eva.
El filósofo Robert C. Roberts de la Universidad Baylor contrasta las virtudes positivas de la gratitud con tres sentimientos importantes que son la fuente de la disfunción y la tristeza: el resentimiento, el arrepentimiento y la envidia.
Las personas agradecidas tienden a estar satisfechas con lo que tienen y por eso son menos susceptibles a emociones como la decepción, el arrepentimiento y la frustración”, opina Roberts quien también añade que al ser más felices estas personas son más amables y mantienen buenas amistades.
Roberts señala que “ se podría argumentar que la justicia de la gratitud es algo metafísico—una armonía entre la naturaleza humana y la naturaleza del universo—ya que dependemos de otros seres humanos y de Dios para recibir buenas cosas”.
El estudio de las emociones positivas como la gratitud es un campo nuevo en la psicología que comenzó a finales de los 90 a fin de estudiar el poder y las virtudes del ser humano. Uno de los fundadores de este nuevo campo es Martín Seligman de la Universidad de Pennsylvania, quien cree que “la ciencia de la gratitud, que cuenta con el liderazgo de Emmons y McCullough se ha convertido en un enfoque central de la psicología positiva en estos últimos cinco años”.
El próximo proyecto de Emmons es estudiar como se desarrolla la gratitud en los niños.
“Lo importante de la gratitud es que no solo ayuda a los individuos sino a la sociedad en general. La gratitud es una virtud cívica”, opina Emmons. http://www.gratitudexp.com/tag/robert-emmons/


Robert A. Emmons, PhD, and Mike McCullough, PhD, study on gratitude, 2011, http://greatergood.berkeley.edu/article/item/pay_it_forward; and The Psychology of Gratitude, 1st ed., Robert A. Emmons Michael E, McCullough (New York: Oxford University Press, 2004).

30 oct 2013

La gratitud genera beneficios físicos y psicosociales

La práctica de agradecer todo lo bueno que nos ocurre en la vida mejora la salud.



"La gratitud es realmente sorprendente porque genera beneficios físicos y psicosociales", esta es la conclusión de los doctores Blaire y Rita Justice, investigadores médicos del Health Science Center de la Universidad de Texas. La práctica de agradecer todo lo bueno que nos ocurre en la vida tiene múltiples beneficios en la salud:
-Mejora el sistema inmunitario de las personas, tanto si están sanas como enfermas.
-Reduce los síntomas físicos, como dolores de cabeza, tos, náuseas o dolor.
-Incrementa los niveles de alerta, vitalidad, atención y energía.
-Reduce el estrés, la ansiedad, la presión arterial y la depresión, así como la ira y el resentimiento.
-Ayuda aumentar las conexiones sociales positivas.

Estos y otros beneficios habían sido evidenciados con anterioridad durante un experimento llevado a cabo por los doctores Robert Emmons –director de Journal of Positive Psychology y autor del libro Thanks!– y McCullough, de la Universidad de Miami. Durante dicho experimento, el grupo de personas al que se le pidió que tuviera durante el día más pensamientos de agradecimiento tuvieron menos problemas de salud y se sentían más satisfechos y felices tras el experimento, en comparación con los participantes de la investigación a los que no se pedía hacer nada en especial.

No son los únicos estudios que se han hecho sobre la gratitud, pero sí confirman lo que otros médicos habían concluido: que el agradecimiento diario mejora la calidad de vida en general: el sueño es más reparador y por la mañana se tiene un despertar más energético, así como más optimismo, más satisfacción con la vida y una mayor conexión con los demás.

http://www.elcorreodelsol.com/articulo/la-gratitud-genera-beneficios-fisicos-y-psicosociales

22 ago 2013

1 dic 2010

Un 25% más felicidad si se es agradecido

La investigación de estos aspectos en psicología lleva a pensar que los niveles de felicidad en las personas tienden a ser estables a largo plazo. Si ganas la lotería estarás exultante durante unos meses pero poco a poco volverás a tu nivel acostumbrado de felicidad.

Uno de los resultado confirma que el ser agradecido puede ser la llave para aumentar la felicidad. Parece lógico, quien se dedica a valorar lo que tiene la salud, pareja, hijos, trabajo y dar las gracias tiene más opciones de tener pensamientos de felicidad que si se dedica a contar problemas y solo piensa en lo negativo.

El Dr Roberto A. Emmons describe la investigación que realiza con tres grupos experimentales durante 10 semanas:

1.Al primer grupo se le pidió que anotaran 5 cosas que le habían ocurrido esas semana y por las que se sentía agradecido. Durante las 10 semanas que duró el estudio se les fue preguntando lo mismo. Esto fue llamada la condición de la gratitud.

2.Pidieron el segundo grupo anotara cinco cosas que consideraba molestias a partir de la semana anterior. Ésta era la condición de los molestias.

3.El tercer grupo enumeró simplemente cinco acontecimientos que habían ocurrido en la semana, pero no dicho centrarse en aspectos positivos o negativos. Ésta era la condición de los acontecimientos o de control.


Entre las cosas que nombraron las personas de la condición “agradecida” estaban:

■Disfrutar de una puesta de Sol
■La ocasión de estar vivo
■La generosidad de amigos.


Y en la condición de los molestias:

■Impuestos.
■Cuesta encontrar aparcamiento.
■Quemó mis macarrones con queso.

En los resultados del estudio:

■La gente que estaba en la condición de la gratitud sentía el completamente 25% más feliz – que en las otras condiciones. Eran más optimistas sobre e futuro, se sentían mejor sobre sus vidas , incluso hacían 1.5 horas más de ejercicio a la semana que los de la condición “molestias” .


En un segundo estudio similar al anterior realizado por Emmons y McCullough se cambió una de las condiciones de control. En lugar de pedir al grupo 2 (los de la molestia), que recordaran algo que les había molestado durante esa semana. Se les preguntó que compararan en qué eran ellos mejor que otras personas. Una vez más los resultados confirmaron: Que el grupo uno, los de la condición de gratitud (grupo1). Eran más felices que el grupo 2, o los que hacían comparaciones positivas entre sí mismos y otros.

Estos estudios demuestran que la gratitud puede colaborar en el nivel de felicidad. Pero estos estudios se habían centrado en gente joven , universitarios, ¿qué hay de gente mayor o con problemas de salud?.

Un tercer estudio de Emmons y McCullough se centraron en adultos con desordenes neuromusculares a menudo a consecuencia de sobrevivir a una infección de poliomielitis. Esta condición puede causar dolor , atrofia muscular, las personas aquejadas experimentan dolor podrían estar entonces descontentas de la vida.

En este caso también el grupo de la condición de gratitud demostró ser más feliz. Eran más optimistas, dormían mejor. Es sueño demostró ser importante para indicar el bienestar total.

Fuente: http://angeldevida-arcangel.blogspot.com/2010/05/un-25-mas-felicidad-si-se-es-agradecido.html

18 nov 2010

Entrenemos la Gratitud


Jenny Moix Queraltó


Está comprobado que las personas más agradecidas son las más felices. Así que dejemos de lado la queja continua, propia de sociedades acomodadas, y repasemos lo bueno que tenemos alrededor.

Si nos preguntaran dónde estábamos o qué hacíamos el 11 de septiembre del 2001 cuando nos enteramos de los ataques terroristas contra las Torres Gemelas, la gran mayoría podríamos responder sin dificultad. Esa situación quedó grabada intensamente en nuestro cerebro por el gran impacto emocional que nos provocó. Los aviones no sólo destruyeron las torres, sino que derrumbaron la estabilidad emocional de muchísimos ciudadanos. Numerosos estudios indicaron un gran aumento de depresiones, ansiedad, insomnio y otras alteraciones.

“Dos grandes enemigas son la soberbia y la ambición desmesurada. Así resulta muy difícil apreciar lo que ya tenemos”


Entre esa amalgama de emociones negativas parece que no pudiera haber espacio para las positivas; sin embargo, algunos investigadores como Christopher Peterson, de la Universidad de Michigan, y Martin Seligman, de la Universidad de Pensilvania, se pusieron a investigar sobre el tema. Analizaron los resultados provenientes de un cuestionario al que habían respondido 4.817 personas de diferentes partes del mundo (la mayoría de EE UU). Se compararon las puntuaciones de las personas que habían respondido este test antes del 11 de septiembre con los datos de sujetos que lo habían rellenado durante los dos meses después del ataque. Los resultados indicaron que algunos sentimientos positivos o virtudes habían aumentado después del desastre, como la espiritualidad, el amor, la amabilidad, la esperanza y la gratitud.

Cuando más destellan nuestras fortalezas es en los momentos más negros. La gratitud es una de las 24 virtudes humanas detectadas por Martin Seligman, padre de la psicología positiva, un nuevo enfoque que tiene como objetivo estudiar las fortalezas humanas más que las debilidades, como se venía haciendo en psicología. La religión y la filosofía sí han atendido a lo largo de la historia las virtudes humanas. De hecho, existe una gran convergencia entre tradiciones filosóficas y religiones sobre lo que se consideran fortalezas. En estas similitudes se basó Seligman para detectar 24 de ellas. Algunas son: la curiosidad por el mundo, la valentía, el amor, la generosidad, la humildad… y la gratitud. La psicología positiva se basa en la idea, sustentada por muchos estudios, de que la práctica de nuestras fortalezas es lo que nos dirige hacia la felicidad. Y una de las fortalezas que más estrechamente se han encontrado ligadas con la felicidad es precisamente la gratitud. En general, las personas más agradecidas son las más felices.



¿Qué es la gratitud?

“Mientras el río corra, los montes hagan sombra y en el cielo haya estrellas, debe durar la memoria del beneficio recibido del hombre agradecido” (Virgilio)

Si nos detenemos a pensar qué es la gratitud, podemos ver cómo tiene dos aspectos diferenciados. Por un lado, es una actitud de reconocimiento de las cosas buenas que nos suceden. Y por otro, la expresión de esta gratitud.

Analizando en más profundidad esta definición vemos que agradecer es reconocer: si no apreciamos lo bueno que nos pasa, no podemos estar agradecidos. Y el problema es que muchas veces no sabemos apreciarlo. En algunas ocasiones no somos conscientes de ver lo bueno, sencillamente porque lo damos por supuesto. Nos levantamos por la mañana, nos metemos en la ducha, abrimos el grifo del agua caliente y nos duchamos. Si un día al abrir el grifo, el chorro de agua que cae sobre nosotros es frío, entonces se nos viene el mundo abajo. ¿Cómo vamos a poder sobrevivir sin agua caliente? Así ya tendremos el mal humor prácticamente asegurado. Cuando las cosas no funcionan como deberían, nos enfadamos, pero cuando sí lo hacen nos quedamos igual. No apreciamos que tenemos agua caliente, que vivimos en un país sin guerras, el café que nos tomamos o el sol que sale a diario. Cosas grandes y pequeñas. Las personas agradecidas son obviamente quienes no las dan por supuesto y las aprecian.



Ego grande, gratitud pequeña

“Un hombre orgulloso rara vez es agradecido, porque piensa que todo se lo merece”(Henry Ward Beecher)

En el caso de las personas egocéntricas o soberbias, su espacio mental está permanente ocupado por ellas mismas, así que resulta muy difícil que puedan apreciar lo que los demás hacen por ellos; incluso si llegan a detectarlo, no lo valoran, puesto que los favores de los demás los pueden ver casi como obligaciones. El sentimiento de superioridad les puede hacer creer que todo lo bueno que tienen lo han conseguido solos.

No experimentar gratitud puede llevar a este tipo de personas a sentirse muy solas. Los egos grandes suelen estar solos. Si no somos capaces de sentir agradecimiento, no seremos capaces de ver cómo nos aprecian los demás.



Cuanta más ambición, peor

“Todo nuestro descontento por aquello de lo que carecemos procede de nuestra falta de gratitud por lo que tenemos” (Daniel Defoe)

Otra gran enemiga de la gratitud es la ambición desmesurada. Quienes quieren cada vez más, no aprecian lo que ya tienen y, por tanto, no lo agradecen. La ambición que en nuestra sociedad se suele traducir en consumismo siempre nos empuja a buscar la felicidad comprando más, lo cual impide apreciar y valorar lo que ya tenemos. El materialismo puede llevar a sentimientos retorcidos, podemos llegar a desear que se nos estropee el televisor para tener la excusa de comprar otro nuevo.

Ejercicios para casa

“Sólo un exceso es recomendable en el mundo: el exceso de gratitud” (Jean de la Bruyère)

Si la gratitud fomenta la felicidad, hemos de procurar entrenarla. Seligman nos propone un ejercicio del que ha comprobado sus efectos positivos en muchísimas personas. Sugiere que escojamos a una persona importante de nuestro pasado y a la que nunca hemos expresado nuestro agradecimiento por completo. Debemos escribir un testimonio lo suficientemente largo para llenar una página. Se trata de pensar en profundidad todo por lo que le estamos agradecidos y expresarlo con claridad. Debemos dar el testimonio en directo. La lectura ha de ser expresiva. Y al finalizar debemos tener tiempo para compartir los sentimientos que surjan.

Lo esencial es captar el mensaje principal del ejercicio. El año pasado me invitaron a dar una conferencia a personas mayores de mi ciudad. Lo que más ilusión me hacía de la invitación es que entre el público se encontraría mi madre. Cuando preparaba la charla, pensé en aprovechar la ocasión para agradecerle públicamente todo lo que ha hecho por mí, pero dudaba si hacerlo porque tenía miedo de que estuviera fuera de lugar. Afortunadamente, cuando llegó el día me atreví. Ella se abochornó, aunque le encantó. La pregunta es: ¿quién disfrutó más: ella o yo? Sin duda alguna, yo.

Otro ejercicio hermoso que podemos llevar a cabo se trata de, por la noche, antes de acostarnos, repasar el día y pensar qué nos ha regalado. Debemos identificar los regalos que nos ha deparado la jornada. Los regalos pueden ser: un elogio que hemos recibido, la llamada inesperada de un amigo, haber aprendido algo interesante… Si nos acostumbramos a hacer este ejercicio, notaremos que estamos más pendientes de lo que sucede positivo a nuestro alrededor.

Aprovecho la ocasión para agradecerles sinceramente haber dedicado un rato de su tiempo a leer mi artículo. Si no me prestaran su tiempo, no podría disfrutar escribiendo.


El ‘test’ de los agradecidos


Para saber cuál es su nivel de gratitud, en comparación con los demás, indique su grado de acuerdo con las 6 afirmaciones, teniendo en cuenta la siguiente escala:1. Estoy muy en desacuerdo.2. Estoy en desacuerdo.3. Estoy ligeramente en desacuerdo.4. Ni de acuerdo ni en desacuerdo.5. Estoy ligeramente de acuerdo.6. Estoy de acuerdo.7. Estoy muy de acuerdo.

1. Tengo mucho en la vida por lo que estar agradecido.

2. Si tuviera que hacer una lista con todo lo que agradezco, la lista sería muy larga.

3. Cuando observo cómo está el mundo, no veo mucho que agradecer.

4. Le estoy agradecido a una gran cantidad de personas.

5. A medida que me hago mayor, me veo más capaz de apreciar a las personas, los acontecimientos y las situaciones que han formado parte de mi historia.

6. Puede pasar mucho tiempo hasta que siento agradecimiento por alguien o algo.

(Cuestionario diseñado por Michael McCullough y Robert Emmons).

Cómo puntuar:Sume lo obtenido en los puntos 1, 2, 4 y 5 . Invierta la puntuación de los puntos 3 y 6. Es decir, si marcó un 7, ponga un 1; si marcó un 6, ponga un 2… Y añada las puntuaciones invertidas del 3 y del 6. Su nivel de gratitud. Si obtuvo una puntuación de 35 o menos, se encuentra entre el 25% de personas menos agradecidas. Si está entre 36 y 38, está entre el 50% de personas menos agradecidas. Si ha obtenido 39 o más, se sitúa entre el 50% de sujetos más agradecidos. Si ha sacado el máximo, 42 puntos, pertenece al 12,5% de personas más agradecidas.

1 jun 2010

¿Pides y das a los demás lo que realmente necesitan?

http://www.ted.com/talks/laura_trice_suggests_we_all_say_thank_you.html


Laura Trilce habla sobre la importancia de expresar nuestra gratitud, admiración y aprecio hacia los demás y de expresar lo que necesitamos o queremos de ellos.