La prueba del malvavisco es un experimento que puede predecir el futuro de un niño, publicó en su página web The Boston Globe, de acuerdo a un trabajo clásico del psicólogo de la Universidad de Columbia, Walter Mischel, quien desde finales de 1960 siguió a sus sujetos de estudio desde edad preescolar hasta los 40 años.
Según el medio electrónico esta prueba consiste en un reto impuesto al pequeño de cuatro años, a quien se le deja sentado frente a un malvavisco u otra golosina; si espera hasta que regrese un adulto a la habitación sin comerlo, obtendrá dos y de lo contrario sólo podrá comer uno. Entre más pueda controlarse, mayores serán sus logros a lo largo de la vida.
Algunos niños no pueden esperar más de un minuto, aunque otros aguantan los 20 minutos programados.
La prueba del malvavisco se ha incrustado en la cultura popular como una poderosa lección sobre las recompensas del autocontrol. De igual forma este experimento ha planteado profundas interrogantes psicológicas: ¿qué está implícito en el hecho de aplazar la gratificación? ¿Por qué está correlacionada con el éxito en la vida? ¿Por qué a la gente le resulta tan difícil?
Actualmente, un grupo de neurocientíficos busca respuestas para dichas preguntas mediante tomografías de alta tecnología en las que analizan lo que sucede en el cerebro cuando una persona supera o reprueba tareas como las del malvavisco. Con ello pretenden descifrar cómo capacitar a la gente para lograr un mayor autocontrol.
“Las imágenes del cerebro ofrecen una importante y emocionante herramienta nueva”, comentó Mischel. “Lo importante son las pistas que la actividad cerebral pueda ofrecer para los mecanismos psicológicos involucrados”, agregó el psicólogo.
En esta misma línea, investigadores de la Universidad de Yale encontraron que en el aplazamiento de la gratificación participa un área del cerebro, la corteza anterior prefrontal, que es conocida por su participación en la solución de problemas y en el registro de objetivos, en dicha región del cerebro se mantiene la meta a la que se pretende llegar.
Los descubrimientos de las tomografías cerebrales de 103 sujetos sugieren que aplazar la gratificación implica la habilidad de imaginar un evento futuro de manera clara, señaló Jeremy Gray, profesor de psicología de la Universidad de Yale y coautor del estudio.
Mischel, entre otros, cree que la clave para aplazar la gratificación quizá resida en la capacidad de “enfriar el estímulo caliente”, es decir, localizarlo en zonas racionales.
Se trata de aplazar la idea, “en el examen del malvavisco el mismo chico que no puede esperar un minuto por imaginarse lo delicioso de la golosina puede esperar 20 minutos si lo imagina como una bola de algodón o una nube flotando en el cielo”.
Los neuroeconomistas, que utilizan las tomografías del cerebro para ilustrar la toma de decisiones económicas, también explotan la teoría del “cerebro frío y caliente”, señaló Daniel Benjamín, profesor adjunto de economía en la Universidad Cornell. "Si ese modelo es confirmado, podría tener importantes implicaciones para la economía", añadió
Investigaciones han encontrado que la capacidad de aplazar la gratificación está vinculada no sólo con la serenidad y la previsión, sino también con la inteligencia. Sin embargo, esa relación parece ser un tanto compleja; la inteligencia es difícil de definir, y cuando un niño es inteligente y capaz de aplazar la gratificación, es difícil distinguir la causa del efecto.
Por lo anterior, Mischel hizo un énfasis en que aunque la inteligencia está relacionada con obtener buenos resultados en las pruebas de los malvaviscos, no es la respuesta.
Como mucha gente sabe, “es bastante posible ser muy inteligente y no ser capaz de inhibir los impulsos”, finalizó.
RUMI
Cada árbol y cada planta del prado
parece estar danzando;
aquéllos con ojos comunes
sólo los verán fijos e inmóviles.
parece estar danzando;
aquéllos con ojos comunes
sólo los verán fijos e inmóviles.
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31 dic 2012
Meditación y cerebro
“Lo que para mí es más fascinante es la sugerencia de que la práctica de la
meditación puede cambiar la materia gris de cualquiera”.
Desde hace tiempo se tenía conocimiento de que la meditación es capaz de
modificar los patrones cerebrales mientras la persona está en reposo, lo cual
deja entrever que es capaz de producir cambios de larga duración, pero todo
parece indicar que la cosa va más allá: la meditación podría tener impacto
también sobre el grosor de la corteza cerebral
Un estudio publicado en NeuroReport y en el que participaron científicos de
Yale, Harvard, el Hospital General de Massachusetts (MGH) y el Instituto
Tecnológico de Massaschusetts (MIT) dice que la meditación perceptual produjo
cambios en áreas del cerebro que son importantes para el procesamiento
sensorial, cognitivo y emocional.
El estudio fue encabezado por Sara Lazar, del MGH.
Jeremy Gray, profesor asistente de psicología en la Universidad de Yale, dijo
que a pesar de que el estudio sólo incluyó a 20 participantes bien capacitados
en meditación perceptual budista, los hallazgos son importantes por lo que
sugieren.
“Lo que para mí es más fascinante es la sugerencia de que la práctica de la
meditación puede cambiar la materia gris de cualquiera”, dijo Gray. “Los
participantes del estudio eran personas con empleos y familias. Se limitaban a
meditar en promedio 40 minutos al día, o sea que no tienes que ser un monje”
para obtener efectos visibles.
Los investigadores usaron equipo generador de imágenes a partir de resonancia
magnética nuclear, y observaron que el hábito de meditar está asociado con un
grosor mayor en un subconjunto de regiones de la corteza cerebral, en particular
las regiones asociadas a la percepción sensorial, auditiva y visual, pero
también a la percepción interna, la que permite captar el latido cardiaco y la
respiración.
Además de lo anterior, los científicos hallaron que el hábito de meditar también
hace más lento el adelgazamiento de la corteza cerebral frontal asociado con la
edad.
“La mayoría de las regiones identificadas en este estudio se hallaron en el
hemisferio derecho”, dijeron los investigadores. “El hemisferio derecho es
esencial para mantener la atención, una práctica fundamental de la meditación
perceptual”.
Los investigadores dijeron que es muy probable que otras formas de yoga y de
meditación tengan impactos parecidos sobre la estructura de la corteza cerebral.
Como es natural, también es probable que cada tradición produzca su propio
patrón de engrosamiento cortical dependiendo de qué ejercicios mentales estén
implicados.
Redacción
Milenio Diario 11-noviembre-05
meditación puede cambiar la materia gris de cualquiera”.
Desde hace tiempo se tenía conocimiento de que la meditación es capaz de
modificar los patrones cerebrales mientras la persona está en reposo, lo cual
deja entrever que es capaz de producir cambios de larga duración, pero todo
parece indicar que la cosa va más allá: la meditación podría tener impacto
también sobre el grosor de la corteza cerebral
Un estudio publicado en NeuroReport y en el que participaron científicos de
Yale, Harvard, el Hospital General de Massachusetts (MGH) y el Instituto
Tecnológico de Massaschusetts (MIT) dice que la meditación perceptual produjo
cambios en áreas del cerebro que son importantes para el procesamiento
sensorial, cognitivo y emocional.
El estudio fue encabezado por Sara Lazar, del MGH.
Jeremy Gray, profesor asistente de psicología en la Universidad de Yale, dijo
que a pesar de que el estudio sólo incluyó a 20 participantes bien capacitados
en meditación perceptual budista, los hallazgos son importantes por lo que
sugieren.
“Lo que para mí es más fascinante es la sugerencia de que la práctica de la
meditación puede cambiar la materia gris de cualquiera”, dijo Gray. “Los
participantes del estudio eran personas con empleos y familias. Se limitaban a
meditar en promedio 40 minutos al día, o sea que no tienes que ser un monje”
para obtener efectos visibles.
Los investigadores usaron equipo generador de imágenes a partir de resonancia
magnética nuclear, y observaron que el hábito de meditar está asociado con un
grosor mayor en un subconjunto de regiones de la corteza cerebral, en particular
las regiones asociadas a la percepción sensorial, auditiva y visual, pero
también a la percepción interna, la que permite captar el latido cardiaco y la
respiración.
Además de lo anterior, los científicos hallaron que el hábito de meditar también
hace más lento el adelgazamiento de la corteza cerebral frontal asociado con la
edad.
“La mayoría de las regiones identificadas en este estudio se hallaron en el
hemisferio derecho”, dijeron los investigadores. “El hemisferio derecho es
esencial para mantener la atención, una práctica fundamental de la meditación
perceptual”.
Los investigadores dijeron que es muy probable que otras formas de yoga y de
meditación tengan impactos parecidos sobre la estructura de la corteza cerebral.
Como es natural, también es probable que cada tradición produzca su propio
patrón de engrosamiento cortical dependiendo de qué ejercicios mentales estén
implicados.
Redacción
Milenio Diario 11-noviembre-05
Ayudar a tus hijos a desarrollar su potencial
Genio hecho en casa
Estas son algunas claves que dan los científicos para que los niños mejoren su desempeño escolar y, por qué no, alcancen niveles de excelencia que les aseguren el éxito en el futuro.
El sueño de cualquier padre es que su hijo sea exitoso. Por eso casi todos dan lo mejor de sí para criarlos de manera que desarrollen al máximo sus capacidades y habilidades. Y a pesar de que algunos expertos consideran que la clave del genio está en los genes, investigaciones recientes han revelado que, además de esa influencia hereditaria, “el ambiente tiene un poder muy grande en el desarrollo de capacidades, habilidades y potencialidades”, le dijo a SEMANA la psicóloga María Elena López.
Según Paul Thompson, neurólogo de la Escuela de Medicina de la Universidad de California, “llevar una dieta saludable, dormir bien, tener acceso a buena educación y desarrollar distintos tipos de actividades puede potenciar la capacidad de cualquiera”. Estas son ocho recomendaciones que pueden cambiar el curso de la crianza de su hijo.
1) Dieta digital
Una de las grandes preocupaciones de los padres es saber cuánto tiempo deben pasar sus hijos frente a las pantallas, ya sea del televisor, del computador, de los videojuegos o de los celulares. Según un estudio realizado por la Academia Estadounidense de Pediatría (AAP, por su sigla en inglés), el 30 por ciento de los niños menores de 2 años que no ven televisión y en cambio invierten ese tiempo en jugar o interactuar con gente real, tienen un mejor desarrollo cerebral que los que ven dos horas de televisión. “Los niños a esa edad se benefician del juego libre que estimula la creatividad y las habilidades para resolver problemas. Por eso se recomienda mantenerlos alejados de las pantallas”, le dijo a SEMANA Ari Brown, psiquiatra de la AAP. Aunque existen varios juegos de video y computador que suelen ser llamados educativos y supuestamente ayudan a mejorar el desempeño académico, un estudio con más de 700 niños en el Reino Unido demostró que tal beneficio no existe.
2) Música, maestro
Los padres incentivan en sus hijos tocar un instrumento musical sin ninguna expectativa de mejorar su intelecto. Pero así como en otros procesos de aprendizaje, existe una repercusión en el cerebro entre quienes tocan instrumentos de cuerda, como guitarra o piano. Según un estudio de la Universidad de Boston con un grupo de niños que rondaban los 10 años, aquellos que saben tocar este tipo de instrumentos musicales tienen más habilidades verbales y un 15 por ciento de coeficiente intelectual (CI) más alto. “Glenn Schellenberg demostró en su momento que tomar lecciones de música aumenta el CI, pues al ser una actividad de aprendizaje se estimula el cerebro y en esta medida puede mejorar”, le contó a SEMANA Ellen Winner, psicóloga de la Universidad de Boston.
3) Buenos lectores
Una investigación realizada en 27 países encontró que los niños que crecen en un hogar donde existe el hábito de leer y hay una gran variedad de libros tienen mayores posibilidades de graduarse. Aunque suene lógico, sobre los 70.000 casos evaluados se encontró que quienes contaban en casa con al menos 500 libros tenían el 36 por ciento más de posibilidades de recibir el diploma de bachiller y el 19 por ciento de tener título profesional. Los niños que observan a sus padres leer con avidez adquieren más fácilmente el hábito de la lectura.
4) ¡A mover el esqueleto!
El ejercicio aeróbico también incrementa en un gran porcentaje el desarrollo de habilidades. En este caso, “los mejores resultados se acumulan cuando los ejercicios son hechos entre padres e hijos”, afirma el biólogo John Medina, en su libro Brain Rules for Baby. Aunque la estructura del cerebro está determinada en gran parte por los genes, el volumen de materia gris en la región frontal que se relaciona con la habilidad cognitiva puede incrementarse si se aprende una actividad motora que exija cierta dificultad, como, por ejemplo, los malabares. “En la medida en que los niños practiquen actividades de coordinación motriz, eso ayuda a que se generen conexiones en el cerebro”, le explicó a SEMANA Germán Casas, psiquiatra infantil.
5) Comida balanceada
Lo ideal es que los niños se alimenten en sus primeros seis meses con leche materna. Un estudio publicado en la revista Archives of General Psychiatry evidenció que quienes así lo hicieron obtuvieron más altos resultados en lectura, escritura y matemáticas. Y según un estudio publicado por la revista Obesity, un peso acorde con la estatura, es decir, el nivel de masa corporal, también incide en el desempeño académico. Los expertos llegaron a esta conclusión luego de evaluar a más de 500 niños de 12 años. Los que sufrían de sobrepeso faltaban más a clase y sus notas eran bajas.
6) El autocontrol
Además de buen desempeño académico, un niño también necesita tener inteligencia emocional, pues de nada le sirve su talento si no controla sus impulsos. Un célebre estudio realizado en los años sesenta por el psicólogo estadounidense Walter Mischel analizó a un grupo de niños que acababan de cumplir 4 años. Mischel los puso a escoger entre comerse una galleta de inmediato o ingerir dos al cabo de 15 minutos. El investigador les hizo seguimiento y años después descubrió que quienes resistieron la tentación tuvieron 210 puntos más en pruebas de conocimiento. “El autocontrol es tal vez la habilidad más importante para una persona. Por eso cualquier actividad que sirva para alcanzarlo es fundamental”, le dijo a SEMANA Jeremy Gray, profesora de Psicología de la Universidad de Yale.
7) Hijos de padres jóvenes
Un estudio que evaluó a más de 33.000 niños, publicado por la revista PLoS Medicine, reveló que los niños de padres jóvenes, entre 20 y 30 años, tienen de tres a seis puntos más de coeficiente intelectual. Además, son menos propensos a desarrollar enfermedades mentales. En las últimas décadas, la tendencia a tener hijos después de los 30 ha crecido a la par con el índice de enfermedades como autismo, esquizofrenia y síndrome de Down, por lo cual quizás sea mejor, por el bien de la salud de los pequeños, no esperar tanto para convertirse en padres.
8) El bilingüismo
Los niños que aprenden dos o más lenguas desarrollan mejores habilidades cognitivas y verbales, como reveló un estudio publicado en la revista Modern Language Journal, en el que se mostró que los niños que estudiaron lenguas extranjeras en el lapso de cinco años obtuvieron mejores resultados en pruebas académicas que aquellos que tomaron cursos de cualquier otra materia.
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Estas son algunas claves que dan los científicos para que los niños mejoren su desempeño escolar y, por qué no, alcancen niveles de excelencia que les aseguren el éxito en el futuro.
El sueño de cualquier padre es que su hijo sea exitoso. Por eso casi todos dan lo mejor de sí para criarlos de manera que desarrollen al máximo sus capacidades y habilidades. Y a pesar de que algunos expertos consideran que la clave del genio está en los genes, investigaciones recientes han revelado que, además de esa influencia hereditaria, “el ambiente tiene un poder muy grande en el desarrollo de capacidades, habilidades y potencialidades”, le dijo a SEMANA la psicóloga María Elena López.
Según Paul Thompson, neurólogo de la Escuela de Medicina de la Universidad de California, “llevar una dieta saludable, dormir bien, tener acceso a buena educación y desarrollar distintos tipos de actividades puede potenciar la capacidad de cualquiera”. Estas son ocho recomendaciones que pueden cambiar el curso de la crianza de su hijo.
1) Dieta digital
Una de las grandes preocupaciones de los padres es saber cuánto tiempo deben pasar sus hijos frente a las pantallas, ya sea del televisor, del computador, de los videojuegos o de los celulares. Según un estudio realizado por la Academia Estadounidense de Pediatría (AAP, por su sigla en inglés), el 30 por ciento de los niños menores de 2 años que no ven televisión y en cambio invierten ese tiempo en jugar o interactuar con gente real, tienen un mejor desarrollo cerebral que los que ven dos horas de televisión. “Los niños a esa edad se benefician del juego libre que estimula la creatividad y las habilidades para resolver problemas. Por eso se recomienda mantenerlos alejados de las pantallas”, le dijo a SEMANA Ari Brown, psiquiatra de la AAP. Aunque existen varios juegos de video y computador que suelen ser llamados educativos y supuestamente ayudan a mejorar el desempeño académico, un estudio con más de 700 niños en el Reino Unido demostró que tal beneficio no existe.
2) Música, maestro
Los padres incentivan en sus hijos tocar un instrumento musical sin ninguna expectativa de mejorar su intelecto. Pero así como en otros procesos de aprendizaje, existe una repercusión en el cerebro entre quienes tocan instrumentos de cuerda, como guitarra o piano. Según un estudio de la Universidad de Boston con un grupo de niños que rondaban los 10 años, aquellos que saben tocar este tipo de instrumentos musicales tienen más habilidades verbales y un 15 por ciento de coeficiente intelectual (CI) más alto. “Glenn Schellenberg demostró en su momento que tomar lecciones de música aumenta el CI, pues al ser una actividad de aprendizaje se estimula el cerebro y en esta medida puede mejorar”, le contó a SEMANA Ellen Winner, psicóloga de la Universidad de Boston.
3) Buenos lectores
Una investigación realizada en 27 países encontró que los niños que crecen en un hogar donde existe el hábito de leer y hay una gran variedad de libros tienen mayores posibilidades de graduarse. Aunque suene lógico, sobre los 70.000 casos evaluados se encontró que quienes contaban en casa con al menos 500 libros tenían el 36 por ciento más de posibilidades de recibir el diploma de bachiller y el 19 por ciento de tener título profesional. Los niños que observan a sus padres leer con avidez adquieren más fácilmente el hábito de la lectura.
4) ¡A mover el esqueleto!
El ejercicio aeróbico también incrementa en un gran porcentaje el desarrollo de habilidades. En este caso, “los mejores resultados se acumulan cuando los ejercicios son hechos entre padres e hijos”, afirma el biólogo John Medina, en su libro Brain Rules for Baby. Aunque la estructura del cerebro está determinada en gran parte por los genes, el volumen de materia gris en la región frontal que se relaciona con la habilidad cognitiva puede incrementarse si se aprende una actividad motora que exija cierta dificultad, como, por ejemplo, los malabares. “En la medida en que los niños practiquen actividades de coordinación motriz, eso ayuda a que se generen conexiones en el cerebro”, le explicó a SEMANA Germán Casas, psiquiatra infantil.
5) Comida balanceada
Lo ideal es que los niños se alimenten en sus primeros seis meses con leche materna. Un estudio publicado en la revista Archives of General Psychiatry evidenció que quienes así lo hicieron obtuvieron más altos resultados en lectura, escritura y matemáticas. Y según un estudio publicado por la revista Obesity, un peso acorde con la estatura, es decir, el nivel de masa corporal, también incide en el desempeño académico. Los expertos llegaron a esta conclusión luego de evaluar a más de 500 niños de 12 años. Los que sufrían de sobrepeso faltaban más a clase y sus notas eran bajas.
6) El autocontrol
Además de buen desempeño académico, un niño también necesita tener inteligencia emocional, pues de nada le sirve su talento si no controla sus impulsos. Un célebre estudio realizado en los años sesenta por el psicólogo estadounidense Walter Mischel analizó a un grupo de niños que acababan de cumplir 4 años. Mischel los puso a escoger entre comerse una galleta de inmediato o ingerir dos al cabo de 15 minutos. El investigador les hizo seguimiento y años después descubrió que quienes resistieron la tentación tuvieron 210 puntos más en pruebas de conocimiento. “El autocontrol es tal vez la habilidad más importante para una persona. Por eso cualquier actividad que sirva para alcanzarlo es fundamental”, le dijo a SEMANA Jeremy Gray, profesora de Psicología de la Universidad de Yale.
7) Hijos de padres jóvenes
Un estudio que evaluó a más de 33.000 niños, publicado por la revista PLoS Medicine, reveló que los niños de padres jóvenes, entre 20 y 30 años, tienen de tres a seis puntos más de coeficiente intelectual. Además, son menos propensos a desarrollar enfermedades mentales. En las últimas décadas, la tendencia a tener hijos después de los 30 ha crecido a la par con el índice de enfermedades como autismo, esquizofrenia y síndrome de Down, por lo cual quizás sea mejor, por el bien de la salud de los pequeños, no esperar tanto para convertirse en padres.
8) El bilingüismo
Los niños que aprenden dos o más lenguas desarrollan mejores habilidades cognitivas y verbales, como reveló un estudio publicado en la revista Modern Language Journal, en el que se mostró que los niños que estudiaron lenguas extranjeras en el lapso de cinco años obtuvieron mejores resultados en pruebas académicas que aquellos que tomaron cursos de cualquier otra materia.
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