RUMI

Cada árbol y cada planta del prado
parece estar danzando;
aquéllos con ojos comunes
sólo los verán fijos e inmóviles.

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13 dic 2013

Meditación para la Paz - Sanaya Roman

MEDITACIÓN DE CELEBRACIÓN DE LA PAZ
Llamando al Espíritu de la Paz
Por Orin y DaBen

  1. Unos cinco minutos antes de la medianoche, empieza a ajustar tu postura de forma que tu cuerpo se encuentre confortable y preparado para entrar en un estado de meditación pacífica. Inspira, imaginando que atraes luz hacia ti. Llena de luz tu cuerpo con cada inspiración. Manda luz a cada parte de tu cuerpo.
  2. Llama a tu alma e imagina que te rodea con su luz. Tu alma siempre responde a tus llamadas. La luz radiante y la presencia amorosa de tu alma une su conciencia a la tuya, seas o no consciente de ello. Deja que tu corazón se expanda con amor; que tu mente crezca en claridad y que tus emociones se vuelvan más pacíficas y tranquilas.
  3. Imagina que eres un sol radiante. Estás lleno/a de luz, convirtiéndote en un barco transparente de luz sin límites.
  4. Siente las almas de millones de trabajadores de la luz que están meditando contigo. Observa tu conexión con estas almas. Date cuenta de que todos vosotros estáis creando una luz maravillosa que rodea el mundo. El mundo se está volviendo radiante con la luz de la unión de vuestras almas.
  5. Date cuenta que los Iluminados, Maestros, Guías, Ángeles y Profesores del otro lado se están conectando entre ellos para formar un patrón interconectado de luz que rodea el mundo y a todos los trabajadores de la luz.
  6. Pon atención a la luz que fluye desde estos Seres Iluminados hacia todos los trabajadores de la luz, incluyéndote a ti mismo/a.
  7. Hay un ser cuya presencia se ha acercado a la tierra durante años, llamado por todas las almas que buscan la paz. Se trata del Espíritu de la Paz, un ser magnífico. En nuestra meditación conjunta invocamos al Espíritu de la Paz, el gran Ángel de la Paz, para que nos bendiga con paz.
  8. A medianoche, o cuando puedas, únete a todos en meditación e invoca al Espíritu de la Paz , pidiendo a este Maravilloso Ángel que ponga paz en los corazones de toda la humanidad. Este Espíritu es una presencia muy real. Entrar en contacto con él puede crear grandes cambios. Entona internamente o externamente el sonido “AUM” (OM) con la certeza de que el Espíritu de la Paz te oirá y te responderá.
  9. Experimenta la presencia del Espíritu de la Paz, este maravilloso Ángel, que respondiendo a la llamada enfoca su conciencia sobre la humanidad. Siente la respuesta de este Ángel a la vez que este Ángel toca los corazones de todo el mundo. Abre tu corazón para recibir esta energía. Toma una inspiración profunda y deja que la energía mandada por este Ángel penetre en cada parte de tu ser.
  10. Deja que este maravilloso Ángel de Paz toque tu vida. Reflexiona acerca de cómo podrías experimentar y crear más paz en tu propia vida, de forma que ello contribuya a la paz mundial.
  11. Dite a ti mismo/a, “Dejo al Espíritu de la Paz expresarse a través de mi. Ahora llevo paz y armonía a mis relaciones. Extiendo buena voluntad y amabilidad allá donde voy. Pongo atención a mis pensamientos; suelto la crítica y el juicio. Digo cosas amorosas a los demás. Digo palabras que extienden el amor y la luz. Irradio paz. Merezco vivir en paz y armonía todo el tiempo”.
  12. Imagina que eres un sol radiante. Permite que el deseo de paz para tu propia vida y para la humanidad dirija la luz que tú eres hacia fuera. Imagina que te estás convirtiendo en un centro de paz irradiando paz y buena voluntad hacia otros.  
Imagínate uniéndote a miles de personas alrededor del mundo para irradiar paz a:
  • Tus amigos y familia
  • A todos aquellos sensibles a esta transmisión
  • A todos los trabajadores de la luz
  • A todos los líderes mundiales, de modo que puedan guiar sus naciones hacia la paz.
  • A toda la humanidad
  • A los reinos mineral, vegetal y animal
No te apegues al resultado ya que no habrá ninguno que puedas medir. Simplemente has realizado una valiosa e importante contribución a la vida.

SOSTENGAMOS UNA VISIÓN
PARA LA HUMANIDAD

Elije una o más visiones para ponerle energía con tus pensamientos positivos:
Gente por todo el mundo realizando decisiones acertadas,
inspiradas por su ser superior y llevadas a cabo con talento.
Todas las personas con claridad mental,
paz emocional y conciencia espiritual.
Las personas están en contacto con su creatividad,
su fuerza, su coraje y su sabiduría.
Hay un nivel de cooperación y trabajo en equipo sin precedentes.
Todo el mundo comparte.
La humanidad experimenta una gran fluidez de amor,
nuevas ideas y conexión entre almas.
Hay esperanza, optimismo y visiones positivas del futuro.
La gente sabe que el universo es amistoso
y que está siempre trabajando para ellos.
La gente cree en la abundancia y es capaz de crearla en su vida.
La gente apoya a aquellos que lo necesitan,
y son generosos asistiéndoles y compartiendo.
La crítica es substituida por la compresión, el amor y la cooperación.
Cada trabajador de la luz se convierte en un punto de luz, esperanza y coraje.
Gente despertando sus cuerpos de luz en todo el mundo.
La humanidad está alineada con la Voluntad Divina.
La humanidad es liderada de una forma iluminada por los líderes mundiales.
Los límites entre gentes, naciones y razas se disuelven.
La gente reconoce su unión con las demás personas
y con el reino vegetal, animal y mineral.
El aislamiento se convierte en comunidad,
la soledad en amistad y la separación en inclusividad.
Todo el mundo es libre para seguir y vivir su propósito más elevado.
La humanidad se vuelve consciente de su propósito superior.
Cada persona expande su conciencia, despierta su visión verdadera, y hace evolucionar todas las áreas y formas de su vida de modo que puede llevar a cabo la verdadera actividad de su alma.
La personalidad de cada uno se convierte en un vehículo para realizar el potencial de luz, amor y voluntad del alma.
Todo el mundo honra la tierra y vive en armonía con ella
y con todas las formas de vida que hay en ella.
El plan de la humanidad funciona en toda su belleza y perfección. 

http://www.orindaben.com/pages/home/wwmeditationpeace_spanish/

Coro San Francisco de Asís en Honduras EL MUNDO PIDE PAZ



Paz, paz, paz, el mundo pide paz, logra la paz en tu interior y derrámala en la tierra. :/ Sólo la paz trae la paz, {LA} guerra engendra guerra. Paz es la hermana del amor, cuando vence no hay vencidos. Paz es la fuerza con que sale el sol cada mañana, es la conciencia universal que descansa en su inocencia. Paz, paz, paz... Siembra el árbol de la paz por do quiera que vayas y el cielo entero regará las semillas con tu paz. Sólo si tienes puedes dar, la paz no es un decreto, es una forma de vivir, un camino a seguir. Paz, paz, paz....

http://coachingparalalibertad.blogspot.com.es/2013/12/meditacion-para-la-paz-sanaya-roman.html



28 oct 2013

If we are incapable of finding peace in ourselves, it is pointless to search elsewhere.

If we are incapable of finding peace in ourselves, it is pointless to search elsewhere.

—Francois de la Rochefoucauld

8 sept 2013

07/09/2013 Vigilia Oración Papa Francisco por la Paz en el Mundo


El papa Francisco: “Siempre queda la duda de si la guerra es para vender armas”

El Pontífice advierte contra el impulso a una conflicto como el sirio para incrementar el comercio de armamento

 http://internacional.elpais.com/internacional/2013/09/08/actualidad/1378638689_026666.html

Como enemigo, el papa Francisco es un hueso duro de roer. Desde hace una semana, Jorge Mario Bergoglio se viene manifestando públicamente, beligerantemente, contra la intervención militar en Siria y sus llamamientos a favor de la paz y en contra de la guerra suben cada día de nivel. Si el jueves envió una carta a Vladímir Putin y a los líderes del G20 pidiéndoles que abandonen “cualquier pretensión de una solución militar”, el sábado –durante la jornada de ayuno y oración que reunió a más de 100.000 personas en la plaza de San Pedro—ya advirtió de que “la guerra solo trae muerte” y hoy, durante el rezo dominical del Ángelus, acusó directamente: “Siempre queda la duda de si esta guerra de aquí o de allí es de verdad una guerra o una guerra comercial para vender armas o para incrementar su comercio ilegal”.
Como ya hiciera la víspera, el Papa alertó contra las excusas que utilizan algunos líderes mundiales para justificar el uso de la fuerza: “Elegir el bien comporta decir no al odio fratricida y a las mentiras que utiliza, a la violencia en todas sus formas, a la proliferación de las armas y a su comercio ilegal”. El sábado por la tarde, Jorge Mario Bergoglio llegó a la vigilia de la plaza de San Pedro andando, solo entre el gentío, y fue recibido por representantes de otras religiones –entre ellos numerosos musulmanes-- y por significados ateos que quisieron unirse a su causa por la paz. El Nobel Dario Fo, el seleccionador Cesare Prandelli, la presidenta de la Cámara de Diputados, Laura Boldrini, o el alcalde izquierdista de Roma, Ignazio Marino, apoyaron con sus declaraciones o su presencia a cientos de jóvenes, unos creyentes y otros laicos, que bajo la columnata de Bernini mostraron su rechazo silencioso a las armas químicas de Bachar El Asad y a la respuesta militar que prepara Barack Obama.
“La guerra”, sostuvo el Papa, “siempre marca el fracaso de la paz y ello es siempre una derrota para la humanidad. El perdón, el diálogo y la reconciliación son las palabras de la paz, en la amada nación Siria, en Oriente Medio y en todo el mundo. Hay que tomar la decisión valiente de renunciar al mal y a sus seducciones y a escoger el bien. ¡Que termine de una vez el sonido de las armas!”.

Papa Francisco: la guerra es siempre una derrota para la humanidad

 
Ciudad del Vaticano, 7 de septiembre (VIS).-Cien mil personas han acudido a la Plaza de San Pedro respondiendo al llamamiento lanzado por el Papa Francisco en el Ángelus del pasado domingo cuando convocó para hoy, 7 de septiembre una jornada de ayuno y oración por la paz en Siria, en Oriente Medio y en todo el mundo a la luz de las circunstancias dramáticas que atraviesa Siria. Desde ese día han llovido las adhesiones a una iniciativa que ha sido aplaudida no sólo por los católicos sino por las otras confesiones cristianas, por los pertenecientes a otras religiones, desde budistas a judíos y musulmanes y también por aquellos que no pertenecen a religión alguna. Se han movilizado parroquias y asociaciones, Caritas y la Comunidad de San Egidio, grupos de oración y órdenes religiosas como las Carmelitas descalzas de Tierra Santa; alcaldes y presidentes de autonomías regionales, organizaciones por la paz, la cooperación y el desarrollo, sindicatos, etc... Al llamamiento se ha adherido una larga lista de personalidades como el arquitecto italiano Renzo Piano, el presidente del Parlamento Europeo Martin Schulz o el Gran Mufti de Siria, lider espiritual de los sunís que esta tarde en Damasco ha invocado la paz en la mezquita de los Omeyas con los jefes religiosos de su nación. En las iglesias católicas de todo el mundo, desde Australia hasta Egipto, se ha elevado esta tarde una oración por la paz.
 
Ya desde esta mañana la Plaza estaba abarrotada de personas; entre ellas eran numerosas las que querían confesar, a partir de las 17,45 con alguno de los 50 sacerdotes instalados en el Brazo de Constantino y bajo las columnatas, porque Francisco quería que en esta jornada estuvieran presentes los confesores porque, “la verdadera paz nace del corazón del ser humano reconciliado con Dios y con sus hermanos”. A las 18,30 se han vuelto a leer las palabras que el Papa pronunció el pasado domingo como introducción de la Vigilia que ha comenzado a las 19 con el saludo del pontífice y el canto del “Veni Creator”, al que ha seguido la entronización de la imagen de la Virgen como “Salus Populi Romani”, llevada por cuatro Guardias Suizos.
 
El Papa ha comenzado entonces el rezo del Rosario; cada misterio iba acompañado por la lectura de una poesía de Santa Teresita del Niño Jesús y al final se invocaba a María: “Reina de la Paz, ruega por nosotros. Finalizado el rezo del rosario, el Santo Padre ha pronunciado la siguiente homilía:
 
“Y vio Dios que era bueno”.El relato bíblico de los orígenes del mundo y de la humanidad nos dice que Dios mira la creación, casi como contemplándola, y dice una y otra vez: Es buena. Nos introduce así en el corazón de Dios y, de su interior, recibimos este mensaje. Podemos preguntarnos: ¿Qué significado tienen estas palabras? ¿Qué nos dicen a ti, a mí, a todos nosotros?”
 
“Nos dicen simplemente que nuestro mundo, en el corazón y en la mente de Dios, es “casa de armonía y de paz” y un lugar en el que todos pueden encontrar su puesto y sentirse “en casa”, porque “es bueno”. Toda la creación forma un conjunto armonioso, bueno, pero sobre todo los seres humanos, hechos a imagen y semejanza de Dios, forman una sola familia, en la que las relaciones están marcadas por una fraternidad real y no sólo de palabra: el otro y la otra son el hermano y la hermana que hemos de amar, y la relación con Dios, que es amor, fidelidad, bondad, se refleja en todas las relaciones humanas y confiere armonía a toda la creación. El mundo de Dios es un mundo en el que todos se sienten responsables de todos, del bien de todos. Esta noche, en la reflexión, con el ayuno, en la oración, cada uno de nosotros, todos, pensemos en lo más profundo de nosotros mismos: ¿No es ése el mundo que yo deseo? ¿No es ése el mundo que todos llevamos dentro del corazón? El mundo que queremos ¿no es un mundo de armonía y de paz, dentro de nosotros mismos, en la relación con los demás, en las familias, en las ciudades, en y entre las naciones? Y la verdadera libertad para elegir el camino a seguir en este mundo ¿no es precisamente aquella que está orientada al bien de todos y guiada por el amor?”
 
“Pero preguntémonos ahora: ¿Es ése el mundo en el que vivimos? La creación conserva su belleza que nos llena de estupor, sigue siendo una obra buena. Pero también hay “violencia, división, rivalidad, guerra”. Esto se produce cuando el hombre, vértice de la creación, pierde de vista el horizonte de belleza y de bondad, y se cierra en su propio egoísmo”.
 
“Cuando el hombre piensa sólo en sí mismo, en sus propios intereses y se pone en el centro, cuando se deja fascinar por los ídolos del dominio y del poder, cuando se pone en el lugar de Dios, entonces altera todas las relaciones, arruina todo; y abre la puerta a la violencia, a la indiferencia, al enfrentamiento. Eso es exactamente lo que quiere hacernos comprender el pasaje del Génesis en el que se narra el pecado del ser humano: El hombre entra en conflicto consigo mismo, se da cuenta de que está desnudo y se esconde porque tiene miedo tiene miedo de la mirada de Dios; acusa a la mujer, que es carne de su carne; rompe la armonía con la creación, llega incluso a levantar la mano contra el hermano para matarlo. ¿Podemos decir que de la “armonía” se pasa a la “desarmonía”? No, no existe la “desarmonía”: o hay armonía o se cae en el caos, donde hay violencia, rivalidad, enfrentamiento, miedo”.
 
“Precisamente en medio de este caos, Dios pregunta a la conciencia del hombre: “¿Dónde está Abel, tu hermano?”. Y Caín responde: “No sé, ¿soy yo el guardián de mi hermano?” Esta pregunta se dirige también a nosotros, y también a nosotros nos hará bien preguntarnos: ¿Soy yo el guardián de mi hermano? Sí, tú eres el guardián de tu hermano. Ser persona humana significa ser guardianes los unos de los otros. Sin embargo, cuando se pierde la armonía, se produce una metamorfosis: el hermano que deberíamos proteger y amar se convierte en el adversario a combatir, suprimir. ¡Cuánta violencia se genera en ese momento, cuántos conflictos, cuántas guerras han jalonado nuestra historia! Basta ver el sufrimiento de tantos hermanos y hermanas. No se trata de algo coyuntural, sino que es verdad: en cada agresión y en cada guerra hacemos renacer a Caín. ¡Todos nosotros! Y también hoy prolongamos esta historia de enfrentamiento entre hermanos, también hoy levantamos la mano contra quien es nuestro hermano. También hoy nos dejamos llevar por los ídolos, por el egoísmo, por nuestros intereses; y esta actitud va a más: hemos perfeccionado nuestras armas, nuestra conciencia se ha adormecido, hemos hecho más sutiles nuestras razones para justificarnos. Como si fuese algo normal, seguimos sembrando destrucción, dolor, muerte. La violencia, la guerra traen sólo muerte, hablan de muerte. La violencia y la guerra utilizan el lenguaje de la muerte”.
 
"Tras el caos del Diluvio, dejó de llover, apareció el arcoiris y la paloma trajo un ramo de olivo. Pienso también hoy en aquel olivo que los representantes de las diferentes religiones plantamos en Buenos Aires, en la Plaza de Mayo, en el año 2000, pidiendo que no haya más caos, pidiendo que no haya más guerra, pidiendo paz".
 
“En estas circunstancias, me pregunto: ¿Es posible seguir el camino de la paz? ¿Podemos salir de esta espiral de dolor y de muerte? ¿Podemos aprender de nuevo a caminar por las sendas de la paz? Invocando la ayuda de Dios, bajo la mirada materna de la Salus populi romani, Reina de la paz, quiero responder: Sí, es posible para todos. Esta noche me gustaría que desde todas las partes de la tierra gritásemos: Sí, es posible para todos. Más aún, quisiera que cada uno de nosotros, desde el más pequeño hasta el más grande, incluidos aquellos que están llamados a gobernar las naciones, dijese: Sí, queremos. Mi fe cristiana me lleva a mirar a la Cruz. ¡Cómo quisiera que por un momento todos los hombres y las mujeres de buena voluntad mirasen la Cruz! Allí se puede leer la respuesta de Dios: allí, a la violencia no se ha respondido con violencia, a la muerte no se ha respondido con el lenguaje de la muerte. En el silencio de la Cruz calla el fragor de las armas y habla el lenguaje de la reconciliación, del perdón, del diálogo, de la paz. Quisiera pedir al Señor, esta noche, que nosotros cristianos, los hermanos de las otras religiones, todos los hombres y mujeres de buena voluntad gritasen con fuerza: ¡La violencia y la guerra nunca son camino para la paz! Que cada uno mire dentro de su propia conciencia y escuche la palabra que dice: Sal de tus intereses que atrofian tu corazón, supera la indiferencia hacia el otro que hace insensible tu corazón, vence tus razones de muerte y ábrete al diálogo, a la reconciliación; mira el dolor de tu hermano y no añadas más dolor, detén tu mano, reconstruye la armonía que se ha perdido; y esto no con la confrontación, sino con el encuentro. ¡Que se acabe el sonido de las armas! La guerra significa siempre el fracaso de la paz, es siempre una derrota para la humanidad. Resuenen una vez más las palabras de Pablo VI: “Nunca más los unos contra los otros; jamás, nunca más ¡Nunca más la guerra! ¡Nunca más la guerra!”.”La Paz se afianza solamente con la paz; la paz no separada de los deberes de la justicia, sino alimentada por el propio sacrificio, por la clemencia, por la misericordia, por la caridad”. Perdón, diálogo, reconciliación son las palabras de la paz: en la amada nación siria, en Oriente Medio, en todo el mundo. Recemos por la reconciliación y por la paz, contribuyamos a la reconciliación y a la paz, y convirtámonos todos, en cualquier lugar donde nos encontremos, en hombres y mujeres de reconciliación y de paz. Amén”.
 
Finalizada la meditación del Pontífice, se ha guardado silencio mientras se preparaba el altar para la exposición del Santísimo. Durante la adoración se ha leído una lectura bíblica sobre el tema de la paz, seguida de la oración de un Papa sobre ese mismo argumento,y de una invocación responsorial para pedirla. Al final de cada uno de estos momentos, cinco parejas de personas (en representación de Siria, Egipto, Tierra Santa, Estados Unidos y Rusia) ofrecían incienso en el incensario a la derecha del altar. La oferta iba acompañada de una serie de invocaciones cuyo tema común era la paz, entre ellas “Señor que amas la vida lleva a la paz allí donde se decide la suerte de las naciones” y “Rompe con tu potencia creadora cualquier violencia contra la vida humana”.
 
A la adoración han seguido las lecturas, “en la forma más larga prevista para una celebración de vigilia”; se ha leído el capítulo 20 del Evangelio de San Juan. Después, alrededor de las 22,15 ha habido, hasta las 22,40, un tiempo prolongado de silencio para la oración personal.
 
La ceremonia, verdadera y propia, ha concluido con la bendición eucarística que Francisco ha impartido a los presentes. Y hoy, el Papa ha escrito a los 9 millones de personas que siguen su cuenta de tweet: “Rezad por la paz”.

19 abr 2011

El regalo de la paz



Llewellyn Vaughan-Lee


Somos siempre paz.
Liberarnos de la idea de que no somos paz,
es todo lo que se requiere.

— RAMANA MAHARSHI

LA PAZ DEL ALMA

La paz es una cualidad del alma. Y como todas las cualidades espirituales reales, la paz no se alcanza o se consigue con nuestros esfuerzos. Es otorgada mediante la gracia, como la paz que Cristo prometió a sus discípulos:

"La paz os dejo, mi paz os doy:
no os la doy como la da el mundo".

Debido a que nuestra cultura ha perdido un conocimiento de los modos de manifestarse de la gracia, tendemos a identificar paz con esfuerzo. La mayoría de nosotros lucha por la paz, pensando que se puede alcanzar esforzándose. Exteriormente buscamos la paz resolviendo los conflictos. Interiormente, asimismo, esperamos resolver nuestros conflictos trabajando para llevar a un equilibrio a las facciones en guerra de nuestra psique. En la meditación nos esforzamos por encontrar la paz más allá de la actividad de la mente.

Puede que alcancemos de esta manera una sensación de paz, esforzándonos y luchando. Pero la paz real es un aspecto de lo divino, y en palabras del maestro sufí Bhai Sabih: "¿Cómo puede haber esfuerzo con las cosas divinas? Son dadas, infundidas".

La paz que es dada tiene una cualidad diferente porque viene sin esfuerzo ni lucha. No es una solución a un conflicto, ni interior ni exterior. No forma parte de la dimensión de la lucha, sino de la dimensión del alma. No puede surgir de un conflicto porque es un aspecto de la unidad de nuestra verdadera naturaleza. En la unidad, ¿cómo puede haber conflicto? Si no hay dos, ¿qué necesidad hay de resolver nada?

La paz real es una cualidad del puro ser. La paz que Cristo dejó a sus discípulos, la paz "no como la da el mundo" está en todos nosotros. Forma parte de nuestra naturaleza esencial. Pero como muchas cualidades del alma, permanece escondida, pasada por alto por nuestras percepciones y modos de relacionarnos que están basados en la dualidad, el conflicto y el interés propio.

Tradicionalmente se ha transmitido la paz a un nivel personal, de maestro a discípulo, como Cristo dio la paz a sus discípulos. Pero en este momento crítico de nuestra evolución, ha dejado de ser suficiente. Toda la humanidad necesita tener acceso a la paz del alma, ya que esta paz no forma parte sólo de toda persona, sino del alma del mundo. Y si miramos a nuestro alrededor, vemos que el mundo necesita paz; la vida en sí necesita ser alimentada por su propia naturaleza superior para recuperarse de los abusos del pasado y prosperar. El trabajo espiritual de esta época es ayudar a que el alma del mundo despierte, ayudar a que las cualidades de la verdadera naturaleza de la vida nutran al todo.

LA PAZ EN LA ERA DE LA UNIDAD

¿Cómo podemos ayudar a que el corazón del mundo despierte? El primer paso es un paso en la conciencia. La próxima era es una era de unidad, y en nuestro colectivo está surgiendo una conciencia de unidad. Vemos esta conciencia reflejada en el desarrollo de la comunicación global, el internet, y en nuestro reconocimiento de la interconexión ecológica. Pero no vemos las dimensiones más profundas de esta conciencia, cómo forma parte de la naturaleza superior de la vida, cómo contiene las cualidades divinas de paz, amor y poder real.

Sólo lo divino puede sanar y transformar el mundo; las fuerzas antagónicas en el mundo están demasiado poderosamente consteladas para que nosotros podamos resolverlas por nuestra cuenta. Pero lo divino necesita nuestra participación: somos los guardianes del planeta. Y, ¿cuál es la naturaleza de este trabajo? En nuestra cultura masculina identificamos trabajo con "hacer" y actividad. Pero mantener un espacio para lo divino requiere la cualidad femenina de "ser". Por medio de la simplicidad de vivir nuestra conexión interior con lo divino, de vivir la conciencia del corazón, enlazamos los mundos y permitimos que las energías superiores fluyan a la vida.

Los místicos reconocen el juego de los opuestos dentro de sí mismos -- la oscuridad y la luz, lo masculino y lo femenino, el espíritu y la materia -- y saben que forman parte de una unidad mayor. Al dejar de estar atrapados en la dualidad de los opuestos, los místicos viven con la realidad de la unión. Los opuestos permanecen, pero dejan de aparecer en conflicto. Los místicos pueden, como el Midrash del judaísmo sostiene, "observar cómo todas las cosas toman prestado unas de otras":

"el día toma prestado de la noche, y la noche del día... la luna toma prestado de las estrellas y las estrellas toman prestado de la luna... el cielo toma prestado de la tierra y la tierra del cielo... Todas las criaturas de Dios toman prestado unas de otras, hacen la paz una con otra..."(1)

Y en esta era de unidad, es necesario que los buscadores pasen de estar centrados en el desarrollo de sí mismos a estarlo en el desarrollo del todo. Esto requiere que dejemos atrás nuestros esquemas de aislamiento espiritual. Dejando la cueva y los monasterios, podemos vivir la luz del corazón en la vida común y corriente, en la plaza del mercado donde la densidad y oscuridad del materialismo necesitan ser disipadas.

Puede ser una ayuda reconocer que lo divino en la vida tiene su propio ritmo natural, su propio aspirar y espirar, que podemos llegar a conocer y con lo que podemos trabajar. La luz y la energía de lo divino siguen generalmente pautas ancestrales que fluyen por nuestra psique colectiva. Podemos contribuir a que la paz llegue a nuestro mundo confiando en que la paz en sí tiene la paciencia de trabajar esquivando las resistencias, en que su fuerza no se dispersa ni se pierde en un conflicto. La energía espiritual de la paz está generalmente trabajando con la energía de la discordia, minando sus argumentos, transformando el flujo de energía de la confrontación en comprensión. Si nos permitimos a nosotros mismos abrirnos a lo que ya está pasando, empezaremos a ver y trabajar con la conciencia de unidad que está surgiendo.

RESPUESTAS SENCILLAS

Durante las épocas de transición es importante volver a lo que es básico, a lo que forma parte de la esencia de la vida. Si miramos detenidamente, podemos ver que la vida en sí contiene una armonía que forma parte de su naturaleza más profunda. Se puede ver en los pétalos de una flor, en el remolino del agua de un río, en una bandada de gansos que vuelan al sur. Podemos permitir a la vida que nos enseñe, que nos muestre cómo vivir de una manera que no constele continuamente conflictos. La vida nos puede revelar el fluir de los opuestos, el modo como la noche conduce al día, el invierno a la primavera. Una vez que cambiamos nuestra actitud hacia la vida, una vez que abandonamos nuestra necesidad de ser conquistadores u opresores, la vida puede mostrarnos cómo vivir en paz. Una vez que salgamos del paradigma de los opuestos que luchan, descubriremos que el sol brilla.

Se está entretejiendo un hilo en los mundos interiores, pero nosotros no sabemos cómo mirar. Se está creando armonía, pero permanecemos centrados en la discordia. Los patrones de la energía de la vida están cambiando sutilmente, las corrientes que vienen de las profundidades están cambiando. La vida está tratando de redimirse a sí misma, tratando de sacarse de encima los escombros de nuestras luchas de poder.

Como vivimos al final de una era, la vida aparentemente se ha vuelto más compleja. Esta es una de las señales de que las cosas se están desmoronando. Con nuestros modelos generados por ordenador, buscamos repuestas complejas a nuestros problemas. Pero la paz es sencilla, y es parte de la sencillez de la vida.

Parecemos pasar siempre por alto la sencilla maravilla del hecho de ser humanos, que significa ser divinos. Somos el encuentro de los dos mundos, el sitio donde los milagros pueden suceder y lo divino cobra vida de una nueva manera. Somos la luz al final del túnel. Somos lo cálido y el cuidado y la compasión, a pesar de que llevamos las cicatrices de nuestra crueldad e ira.

Los cambios en la vida son muy fundamentales y sencillos, y, sin embargo, no son fáciles de vivir. Hay fuerzas en acción que nos empujan hacia fuera, hacia la complejidad. Son fuerzas que nos quitan la alegría y exigen que trabajemos cada vez más duro. Nos conducen a conflictos que no necesitamos, y siempre tratan de oscurecer la simple alegría de vivir, de estar juntos y de apreciar el compañerismo. La comida rápida y las grandes películas pueden resplandecer y atrapar nuestra atención colectiva, pero sabemos en nuestros corazones que algo fundamental está siendo pasado por alto. No necesitamos ahogarnos en la prosperidad o imponer nuestras creencias a otros. Solamente tenemos que reconocer qué es real y vivirlo a nuestra manera.

En la sencillez de nuestros valores humanos -- amor y alegría y esperanza -- , estamos conectados en la unidad. Pero sólo podemos descubrir esta conexión cuando volvemos a la simple esencia del ser. Cuando regresemos al corazón, veremos lo que está naciendo, cómo está teniendo lugar una conexión de individuos, grupos y comunidades, cómo están creciendo las redes de interrelación, y cómo la energía de la vida está circulando por esas redes. Reconociendo estos cambios, podemos ayudar a que la paz fluya donde se necesita.

LA LUZ DE LA PAZ

Mucha gente teme la paz real. No se puede manipular, no desempeña un papel en las dinámicas de poder. En el enfrentamiento de los opuestos, luchamos para vencer, para imponernos. Incluso nuestra imagen de la paz del mundo es un equilibrio de poder. ¿Qué ocurriría si se eliminase esa dinámica de poder? ¿Cómo sabríamos quién domina? El drama del poder necesita adversarios. Una vida de paz funciona de manera diferente. No forma parte de los esquemas de control. La paz y la libertad van unidas.

Estar abierto a la paz es dejar atrás muchas de las maneras que definen nuestra vida. Trabajar con la paz significaría que trabajamos con una energía libre de la constelación de opuestos. Esta energía es parte de nuestra naturaleza divina. En el Corán se describe esta energía en el "versículo de la Luz" del sura 24:

Allah es la luz
de los cielos y la tierra.
Su luz se puede comparar
a una hornacina
donde se halla una lámpara.
La lámpara está rodeada de un vidrio.
El vidrio es como si fuera
una estrella radiante,
encendida por un árbol bendito,
un olivo, que ni es de Oriente
ni de Occidente,
cuyo aceite es casi
luminoso,
aunque el fuego apenas lo toque.
¡Luz sobre luz!
Allah guía a su luz
a aquellos que él quiere.

La luz dorada del aceite del "olivo, ni de Oriente ni de Occidente" está dentro de nosotros. Es la luz de nuestra naturaleza divina, que forma parte también de la vida. ¿Cómo puede ser nuestra naturaleza divina distinta del aire que respiramos? Nuestra respiración es Su respiración. Por medio de la respiración, se juntan el alma y el cuerpo, el cielo y la tierra. Su luz es "la luz de los cielos y la tierra". Detrás de la apariencia de la dualidad está la luz de la unidad y la paz real. Podemos vivir esta unidad, esta unión primaria, o podemos continuar con una actitud que sólo ve el conflicto continuo de los opuestos. El aceite del "olivo, ni de Oriente ni de Occidente" está ardiendo y nos muestra una manera diferente de vivir.

El sura de la luz continúa:

(Encendida una luz semejante)
en casas, que Allah
ha permitido erigir
en Su honor, para la celebración
de Su nombre en ellas;
en las que
dan gloria a Él
por las mañanas y
por las tardes
gentes a la que ni
el comercio ni la venta
les pueden distraer del recuerdo
de Allah, ni de la práctica regular de la oración.

La luz que es otorgada forma parte del recuerdo de Dios, de la simple conciencia de la divina presencia. En esta luz se recuerda y celebra a lo divino, incluso en medio de las actividades de la vida. Necesitamos esta luz para que nos guíe, y en esta luz encontramos nuestro recuerdo de lo que es real. Esta luz es siempre accesible, sólo oculta por nuestro olvido. La luz que está más allá de los opuestos no se alcanza a través de un conflicto, sino que llega por medio de la oración y el recuerdo.

Aquellos que Le aman y Le recuerdan tienen acceso a la luz que el mundo necesita -- la luz de la paz, la luz de la unidad. Nuestro mundo no lo pueden salvar jamás ni los políticos ni los mediadores, pero sí aquellos cuyos corazones se han girado hacia lo Real. Esta conciencia forma parte de la esencia de la vida, de la creación que celebra a su Creador. Está presente alrededor nuestro, dentro de nosotros, es parte de la sencilla verdad de que estamos aquí para servir a lo divino. Si podemos ver con el corazón, no con nuestros condicionamientos, podemos despertar dentro la paz que se está revelando a sí misma en este momento. Y por medio de la simple combinación de nuestra práctica espiritual, nuestras oraciones y recuerdo, y nuestra vida cotidiana, podemos llevar al mundo Su luz y Su paz.

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Notas de la versión original en inglés

(1) Midrash, Exodus Rabbah (31:15), trans. H. Freedman and Maurice Simon

24 ago 2010

Sufismo para la Paz

http://www.albertvandel.com/page2/index.html

Sufismo es el Islam original, en contraste con el Islam que vemos hoy día. El sufismo no acepta ninguna forma de fanatismo o violencia. En estos días, cuando una guerra entre civilizaciones amenaza el mundo, cualquier intento serio para el entendimiento entre Oriente y Occidente, es más que necesario. Este documental lleva a la comprensión de la filosofía original del Islam, a través de las entrevistas con algunos maestros sufís (Sheikhs) y sus seguidores en todo el mundo, dando especial atención al capítulo acerca del llamado terrorismo "islámico".

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