RUMI

Cada árbol y cada planta del prado
parece estar danzando;
aquéllos con ojos comunes
sólo los verán fijos e inmóviles.

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18 ago 2010

El modelo de Schein (segunda parte)

Armando el rompecabezas de las elecciones laborales: el modelo de Schein (segunda parte)
El modelo de Amarres de Carrera de Schein ofrece un marco para conocer las propias preferencias a la hora de toma de decisiones laborales inteligentes. En un artículo anterior, exponíamos los primeros cuatro Amarres. Veamos ahora el resto del modelo...

Por Ricardo Czikk

En artículos anteriores, exponíamos una introducción al concepto de "Amarres de Carrera" de Edgar Schein y los primeros cuatro Amarres de este modelo sumamente útil para la toma de decisiones laborales.

Veamos ahora los cuatro Amarres restantes y algunas pautas para que usted pueda decidir cuáles son los que mejor lo caracterizan:

1) Amarre creativo-empresario

La urgencia creativa en estas personas se dirige específicamente a la creación de nuevas organizaciones, productos, o servicios que puedan ser identificados con los esfuerzos del "Emprendedor" (entrepreneur), que puedan sobrevivir por sí mismos y ser económicamente exitosos.

El dinero es la medida de su éxito. Para ellos, lo más importante es ser propietarios, construir riquezas y compañías. Su nombre, inscripto en un producto o servicio, es un ideal de vida.

2) Amarre de servicio a la causa

Estas personas orientan sus decisiones de carrera por un deseo de mejorar el mundo y se mueven por valores como servir a la nación o la humanidad.

Así, estos individuos procuran influir en las organizaciones de las que forman parte para que actúen orientadas por valores ecológicos o sociales.

La promoción más valorada es aquella que les permite alcanzar posiciones desde donde pueden influir más efectivamente para cumplir con sus valores.

Si perciben que sus valores no son reconocidos por las organizaciones, suelen desplazarse hacia profesiones independientes como las tareas de consultoría.

3) Amarre en el puro desafío

Ellos son los "gladiadores" que anhelan desafíos cada vez mayores.

Para algunos, esto significa la búsqueda de trabajos cada vez más complejos. Para otros, el desafío puede tomar forma de altas exigencias personales y competitivas.

Algunos atletas, profesionales, vendedores y gerentes definen así sus prioridades.

La movilización y administración de estas personas es un problema extremadamente complejo en las organizaciones. Estos individuos se desaniman fácilmente y, con frecuencia, abandonan su trabajo para buscar nuevos desafíos.

4) Amarre en el estilo de vida

Este Amarre incluye a todos aquellos centrados en armonizar su vida familiar y laboral.

Esta gente busca una actitud en la organización (más que un programa o programas específicos) que refleje el Amarre y la preocupación por los temas ligados a la vida extra laboral.

Aprecian mucho a las compañías que proveen flexibilidad para viajar, guarderías y licencias por maternidad (o paternidad).

El amarre en el estilo de vida es crítico, principalmente, en asuntos vinculados con la movilidad geográfica de los trabajadores.

Ahora bien, ¿cuál es su Amarre de Carrera principal?

Una buena forma de descubrir el Amarre de Carrera principal es preguntándose la persona a qué no renunciaría:

Técnico Funcional
: no renunciaría a la posibilidad de aplicar sus habilidades en un área

Gerencial General: no renunciaría a crecer en la escala para coordinar a otros

Autonomía
: no renunciaría a definir su propio trabajo

Seguridad y Estabilidad
: no renunciaría a la seguridad y estabilidad laboral

Creativo Empresario
: no renunciaría a crear su propia organización

Servicio a la Causa
: no renunciaría a conseguir un valor en el mundo (mejorar, cambiar, implantar algo)

Puro Desafío: no renunciaría a resolver cosas irresolubles

Estilo de Vida: no renunciaría a equilibrar vida personal, familiar y laboral

En definitiva, los cambios contextuales han variado la proporción de cada uno de los amarres presentes en las poblaciones laborales, sin que esto implique la aparición de nuevos amarres.

En un próximo artículo, observaremos de qué manera la construcción de los trayectos profesionales precisa cada vez más del autoconocimiento de la persona y el reconocimiento de la organización sobre estas preferencias que "anclan" la identidad profesional y laboral.

Ricardo Czikk
Psicólogo y Máster en Educación. Profesor de Posgrado Psicología (UBA)

El modelo de Schein

Armando el rompecabezas de las elecciones laborales: el modelo de Schein
Muchos, al no saber apreciar lo que no estarían dispuestos a abandonar, toman decisiones laborales equivocadas. En este marco, el concepto de "Amarres de Carrera" de Edgar Schein puede ayudar a adquirir el conocimiento de uno mismo necesario para decidir con inteligencia...

Por Ricardo Czikk

En un artículo anterior (¿el final del concepto de "carrera"?) sosteníamos, sin emitir un juicio sobre ello, que el vínculo que hoy se establece entre la persona y la empresa ha cambiado de manera rotunda.

Así, es necesario contar con herramientas para abordar efectivamente la nueva realidad laboral.

El concepto de "Amarres de Carrera", desarrollado por el profesor Edgar Schein, es un instrumento importante para tomar decisiones profesionales consistentes con las propias valoraciones:

1) Amarre técnico/funcional

Estos individuos sienten gran entusiasmo por el contenido de una tarea determinada.

El tipo de trabajo que realmente los motiva es el que los desafía en términos de la mejora de habilidades. Una vez que han acordado las metas a alcanzar en la organización, piden el máximo de autonomía, presupuesto y facilidades para lograrlas.

Detestan ser separados de su área de expertise y tienen en baja estima las tareas de gerencia "generalista".

En general, sólo aceptan tareas gerenciales si las perciben como un medio para alcanzar los objetivos (pero no disfrutan de ellas ni las consideran como intrínsecamente valiosas).

Estas personas suelen ser las más afectadas por los errores en las carreras en las organizaciones, diseñadas para la promoción vertical hacia puestos de gerencia cada vez más generales y menos técnicos.

2)
Amarre gerencial general

Esta gente ambiciona subir en la escala gerencial, de tal modo que sus decisiones afecten la política de la organización y puedan hacer la diferencia entre un éxito o un fracaso.

Sus competencias específicas se desarrollan en las tres áreas siguientes.

Competencias analíticas: capacidad para identificar, analizar, sintetizar y resolver problemas bajo condiciones de información incompleta e incertidumbre.

Competencias Interpersonales e Intergrupales: capacidad para influir, supervisar, liderar, manejar y controlar personas de distintos niveles para el logro de los objetivos organizacionales.

Competencias Emocionales: capacidad de ser estimulado por asuntos y crisis emocionales e interpersonales; sostener altos niveles de responsabilidad sin quedar paralizado; y la habilidad de ejercer poder y tomar decisiones difíciles sin culpa o vergüenza.

Las personas con este Amarre de Carrera consideran a la especialización como una trampa. Así, pretenden desarrollar estas tres áreas, aunque sin especializarse exclusivamente en ninguna de ellas.

El Amarre de Carrera gerencial general es percibido rápidamente por quien lo posee. Una organización que demore en detectar este Amarre en sus empleados, seguramente terminará por perder a sus miembros gerencialmente orientados.

3) Amarre de autonomía

Esta gente detesta ser atada a los procedimientos, reglas, horarios, códigos de vestimenta y otras normas comunes en la vida organizacional. Sienten que deben controlar siempre todos los detalles de su vida.

Si bien todos compartimos, en cierta forma esta sensación, en la gente con el Amarre de autonomía constituye una preocupación fundamental.

Así, estas personas valoran el tipo de trabajo "por proyecto", donde tras definirse las metas se otorga máxima flexibilidad para que el individuo decida los medios para alcanzarlas.

La forma de contrato más apreciada por esta gente es el "part-time" (contrato de tiempo parcial).

4) Amarre de seguridad y estabilidad

Esta gente necesita organizar su carrera de tal forma de sentir seguridad, estabilidad y previsibilidad de futuros eventos.

Estos individuos están más preocupados por el contexto laboral (seguridad y estabilidad) que por el tipo de trabajo en sí y gustan ser reconocidos por su lealtad a la organización y su desempeño.

Así, suelen buscar trabajo en organizaciones que ofrecen seguridad laboral y bajas tasas de despidos como el gobierno y el servicio civil.

En un próximo artículo en MATERIABIZ, presentaremos los cuatro Amarres de carrera restantes del modelo de Schein y algunas pautas para discernir su propio Amarre y utilizarlo en la toma de decisiones laborales inteligentes.

Ricardo Czikk
Psicólogo y Máster en Educación. Profesor de Posgrado Psicología (UBA)

¿El final del concepto de "carrera"?

El "contrato patriarcal" por el que una compañía aseguraba a sus empleados trabajo de por vida y ascensos previsibles se debilita. Así, el concepto de "carrera en la empresa" se vuelve cada día más difuso...

Por Ricardo Czikk

Posiblemente, el concepto de "carrera en la empresa", sea un resabio de lo que Peter Block llamó, hace ya muchos años, "contrato patriarcal", una vinculación donde la empresa entregaba a sus empleados un mapa de futuro cierto, trabajo de por vida, crecimiento por antigüedad, ascensos previsibles y un retiro más o menos digno.

A cambio, exigía lealtad, permanencia y el compromiso de sentirse parte, la famosa "camiseta".

De esta forma, en contextos económicos estables e industrias previsibles, las "descripciones de puesto" podían asegurar que cuando un vicepresidente se jubilaba, un cadete era automáticamente ascendido, por efecto de un movimiento vertical ordenado y prolijo.

Los tiempos cambiaron. Hoy, son pocos quienes esperan trabajo de por vida. También son pocos quienes están dispuestos a ofrecer absoluta lealtad hacia una organización. Y, sin embargo, se sigue escuchando en los pasillos: "lo que pasa es que aquí no hay carrera".

En este marco, algunos han intentado sincerar la situación reemplazando el término "carrera laboral" por "trayectos profesionales", esperando que se trate de un rótulo más adecuado para estos tiempos de estructuras cambiantes y movimientos ya no tan sólo verticales sino también horizontales o en profundidad.

Lo que está en juego detrás de cada una de estas palabras: "carrera" o "trayecto", es una cadena significante y emocional asociada que juega un papel central en el contrato implícito que regula la relación de satisfacción de la gente con la empresa: el contrato psicológico.

Ahora bien, los temas desarrollados en estos primeros párrafos han sido el foco de la investigación y docencia de un psicólogo que sigue activo en el MIT, aún a pesar de su edad: Edgar Schein (dicho sea de paso, también fue el creador del concepto de "persuasión coercitiva" para explicar el llamado “lavado de cerebro”).

Uno de los principales aportes de Schein a la comprensión del desarrollo humano en la empresa es su concepto de "Amarres de Carrera" (también llamados Anclajes de Carrera, Career Anchors), un constructo surgido de una larga investigación de los años '70 y '80, en los que realizó un seguimiento de las carreras de egresados universitarios durante más de 20 años.

Schein observó que la forma en que una persona toma sus decisiones de trabajo se encuentra prefigurada en las decisiones que ha tomado en su etapa de formación y que todo ello va constituyendo un autoconcepto (imagen de sí mismo) que incluye tres aspectos coordinados entre sí:

a) La percepción que se tiene de los propios talentos y capacidades

b) Los valores básicos

c) Los motivos y necesidades, que irán modificándose a lo largo del tiempo. Nadie precisa lo mismo en las primeras etapas de su inserción laboral, que en el momento en que se casa o tiene hijos.

Ahora bien, esta imagen de sí evoluciona bajo la forma de un bucle, impactando y estabilizando progresivamente a sus tres componentes. Así, se forma un patrón consistente que "ancla" las decisiones laborales. Las personas, procurando satisfacer la imagen que tienen de sí mismas, refuerzan el patrón y van consolidando el ancla.

De esta forma, si uno es capaz de descubrir la imagen que tiene de sí mismo, obtendrá una fuerza que permite, proactiva y retroactivamente, pensar con mayor inteligencia las decisiones laborales e incrementar la capacidad de guiar el trayecto.

Schein propuso ocho amarres que han superado exitosamente la prueba de los años '90 y también el comienzo del nuevo siglo.

Así, en un próximo artículo en MATERIABIZ, presentaremos las ocho anclas de Schein y algunas pautas para aplicar el enfoque en la toma de decisiones laborales inteligentes.


Ricardo Czikk
Psicólogo y Máster en Educación. Profesor de Posgrado Psicología (UBA)




http://www.materiabiz.com/mbz/capitalhumano/nota.vsp?tok=1216710462820&nid=37489

5 ago 2010

QUÉ ES LA CULTURA ORGANIZACIONAL Y LOS ASPECTOS QUE LA CONFORMAN

Para Schein, la cultura de un grupo u organización se define como un conjunto de asunciones básicas compartidas que el grupo aprende para resolver los problemas de adaptación externa e integración interna. Dichas asunciones han funcionado lo suficientemente bien como para ser consideradas válidas y ser enseñadas a los nuevos miembros como la forma correcta de percibir, pensar y sentir en relación con los problemas mencionados.

Hofstede señala que la cultura organizacional es la programación colectiva de la mente que distingue a los miembros de una organización de los miembros de otra. Para Hofstede, la cultura organizacional es holística, históricamente determinada, socialmente construida y difícil de cambiar.

Según Schein, la cultura organizacional puede analizarse, según el grado de accesibilidad que tiene para el observador, diferenciando entre:

Artefactos: son aquellos aspectos visibles por cualquier observador desde el primer momento en que entra en contacto con una nueva cultura organizacional. Se incluyen el entorno físico de la organización, el lenguaje o jerga que utilizan los empleados, su tecnología, sus productos, los mitos e historias de la organización y la conducta visible de los miembros de la organización.

Valores asociados: son los valores compartidos por los miembros de la organización que dan lugar a los comportamientos observables.

Asunciones básicas: son aquellas creencias que nunca se cuestionan dentro de una organización e impregnan todas las actividades que se realizan dentro de ella. Algunas de las asunciones básicas tienen un carácter que trasciende el ámbito de la propia organización.

Desde otra perspectiva, Hofstede mantiene que la cultura organizacional reside principalmente en las percepciones compartidas de las prácticas cotidianas de la organización. Distingue seis dimensiones culturales:

• Organizaciones orientadas hacia los procesos vs. orientadas hacia los resultados.
• Organizaciones orientadas hacia los empleados vs. orientadas hacia el trabajo.
• Organizaciones parroquiales o locales vs. profesionales.
• Organizaciones abiertas vs. cerradas.
• Organizaciones con control estricto vs. con control relajado.
• Organizaciones pragmáticas vs. normativas.