RUMI

Cada árbol y cada planta del prado
parece estar danzando;
aquéllos con ojos comunes
sólo los verán fijos e inmóviles.

11 abr. 2010

Con respecto a la tragedia ocurrida en Seseña‏

La forma en que resuelve los conflictos este profesor japonés puede inspirarnos a la hora de prevenir y evitar, en lo posible, tragedias como la sucedida en Toledo.

http://www.youtube.com/watch? v=Pb_ZJ_xnx6I

http://www.facebook.com/pages/ Toshiro-Kanamori/457 44829081

Por otra parte, enseñar Inteligencia Emocional en los colegios es importantísimo:

http://www.casadellibro.com/libro- inteligencia-emo cional-infantil-y-juvenil/1236015/ 2900001296097


Del prólogo:

"Los estudiantes estarán más dotados para la vida si en su programa de
estudios, además de los fundamentos académicos, se incluye
una preparación en los fundamentos de las habilidades sociales
y emocionales. A lo largo de la vida resultan esenciales una
mayor autoconciencia, una mejor capacidad para dominar las
emociones perturbadoras, una mayor sensibilidad frente a
las emociones de los demás y una mejor habilidad interpersonal;
pero los cimientos de estas aptitudes se construyen en
la infancia.
La neurociencia nos enseña que el cerebro del niño experimenta
un enorme crecimiento y no se detiene hasta la mitad
de la veintena. Los científicos lo denominan neuroplasticidad
y significa que el modelado de los circuitos cerebrales
durante este periodo de crecimiento depende, en gran medida,
de las experiencias diarias del niño. En esta etapa, estas influencias
ambientales sobre el crecimiento del cerebro son
particularmente poderosas para configurar sus circuitos neuronales
sociales y emocionales. Por ejemplo, los niños que han
sido bien educados y cuyos padres les ayudan a tranquilizarse
cuando están nerviosos parecen desarrollar mayor fortaleza
en los circuitos cerebrales para dominar la angustia; si sus
padres no les atienden es más probable que actúen siguiendo
impulsos agresivos o que tengan problemas para tranquilizarse
cuando estén alterados.
Los buenos padres son como los buenos profesores; al
ofrecer una base segura, los adultos responsables de los niños
pueden crear un entorno que permita funcionar a sus cerebros
al máximo rendimiento. Esta base se convierte en un refugio
seguro, un ámbito de fortaleza desde el cual aventurarse
a explorar, para aprender algo nuevo y para alcanzar metas. El
niño puede interiorizar esta base segura si se le enseña a dominar
mejor su ansiedad para que pueda concentrar mejor su
atención. Esto también potencia su capacidad para lograr un
entorno óptimo para el aprendizaje.
La manera más eficaz de que todos los niños obtengan
las mejores lecciones del corazón es que éstas formen parte
de la jornada escolar y de la vida familiar.
CASEL es una organización con base en la Universidad
de Illinois, en Chicago, que ha establecido los estándares del
SEL (aprendizaje social y emocional) y ha ayudado a incluir
estos programas en los planes de estudios de escuelas a lo largo
del mundo. Los mejores programas de aprendizaje social
y emocional son los que se diseñan para adaptarse sin fisuras
a los planes de estudios convencionales para todas las edades.
¿Influye el aprendizaje social y emocional en la vida de
los niños? Ahora tenemos la respuesta: un metanálisis definitivo
de más de cien estudios ha comparado a estudiantes que
han recibido aprendizaje social y emocional con otros que no
lo recibieron. Los datos demuestran unas mejoras impresionantes
en el comportamiento de los estudiantes que sí lo recibieron
dentro y fuera del aula. No sólo dominaron habilidades
como tranquilizarse y desenvolverse mejor, sino que
también aprendían con más eficacia; sus notas mejoraron
y, en pruebas de logros académicos, sus calificaciones fueron
14 puntos porcentuales más altas que las de estudiantes
similares que no recibieron programas de aprendizaje social
y emocional.
Ayudar a los niños a dominar sus emociones y
sus relaciones les hace ser mejores estudiantes.
Esta mejora en el aprendizaje de los niños, como consecuencia
de apoyar la gestión de su mundo interior y sus relaciones,
también puede entenderse en términos del impacto
del aprendizaje social y emocional sobre sus circuitos
neuronales en desarrollo. La corteza prefrontal, el centro ejecutivo
del cerebro, es un área del cerebro que la experiencia
moldea durante la infancia. Esta área alberga los circuitos
para inhibir los impulsos emocionales perjudiciales y para
prestar atención, es decir, para relajarse y concentrarse. Cuando
los niños no tienen estrategias para disminuir su ansiedad,
no disponen de tanta capacidad de atención para aprender,
para resolver problemas y para comprender nuevos conceptos.
Por ejemplo, si ante un examen sorpresa un niño es presa
del pánico, grabará esta respuesta y no los detalles del examen;
la angustia destruye el aprendizaje. En la actualidad los
científicos creen que si se mejora la atención y la memoria,
y también se despeja la mente de la impulsividad y la angustia,
la mente del niño se sitúa en el mejor terreno para
el aprendizaje; y esto es lo que hace el aprendizaje social y
emocional.
Linda Lantieri sigue siendo una pionera en el movimiento
para integrar el aprendizaje social y emocional en las escuelas
de todo el mundo. En la actualidad se enfrenta a uno de
los mayores desafíos educativos: ayudar a niños que han sufrido
una conmoción, como los acontecimientos del 11 de septiembre,
a adaptarse para que puedan recuperarse del trauma
y seguir con su vida y su educación. Tras haber trabajado con
niños de las escuelas más cercanas al desaparecido World Trade
Center, Linda ha desarrollado un programa que puede ayudar
a cualquier niño a relajar el cuerpo, tranquilizar la mente
y prestar más atención.

Estas habilidades son necesarias para todos los niños, no
sólo en la escuela sino a lo largo de la vida. Sus padres y sus
profesores les repiten que se estén quietos o que presten atención,
pero la dirección natural de su desarrollo implica que
los circuitos cerebrales para la relajación y la concentración
aún se están formando, estos sistemas neuronales todavía están
creciendo. Pero podemos ayudar a este crecimiento impartiendo
a los niños lecciones sistemáticas que refuercen estas
capacidades emergentes. Esto es lo que ha hecho Linda en
su moderno programa en las escuelas de la ciudad de Nueva
York y es lo que ofrece a cualquier familia o aula en este libro.

Coaching para padres

Cuanto más capaces seamos de ponernos en el lugar de nuestros hijos, mejor podremos comprender su punto de vista. Para lograr las metas de una paternidad responsable sería necesario que nos hiciéramos preguntas que nos llevasen a desarrollar la empatía:

¿Estoy haciendo o diciendo cosas de modo que consigo que mis hijos estén dispuestos a escuchar lo que quiero que sepan?

¿Me gustaría que alguien me hablara de la misma forma en la que yo me dirijo a mis hijos?

¿Qué piensan mis hijos de lo que elijo para ellos?

¿Qué palabra utilizarían cada uno de sus hijos para describirlo a usted como padre/madre?

Si alguna tarea no se me diera bien o tuviera algún tipo de problema que todavía no supiera resolver por mi cuenta, ¿me gustaría que alguien con autoridad se dirigiera a mí con ira y con algún comentario hiriente/sarcástico? ¿cómo me sentiría si no hubiese terminado algunas tareas en el trabajo o en casa y alguien me obligara a escuchar una larga lista de debilidades y de faltas de responsabilidad?

¡Cuántas palabras hirientes pueden soltar los padres de manera automática e irreflexiva debido a una frustración nacida del temor y la ansiedad de que la forma de ser y comportarse de sus hijos en el presente no les vaya a beneficiar más adelante en su vida!