RUMI

Cada árbol y cada planta del prado
parece estar danzando;
aquéllos con ojos comunes
sólo los verán fijos e inmóviles.

30 abr. 2014

La muerte y el más allá

Tómense un momento para recordar cómo se siente estar en este plano. Cuanto más conscientes se vuelven de esta dimensión durante su vida en la Tierra, más fácil será morir pacíficamente y, luego de su muerte, moverse más allá del plano astral hacia el plano de la esencia.
La muerte no es nada más que una transición, una de las muchas transiciones que pasan en la vida. El nacimiento es una transición. La vida en la Tierra conoce tantos momentos de transición, de pasar y liberar. Tan sólo piensen en esto. El cuerpo en el cual residen ahora en algún momento ha sido muy diminuto, un pequeño bebé vulnerable. Y aún así su alma, la esencia divina dentro de ustedes, ya estaba trabajando a través de ustedes cuando eran ese pequeño bebé vulnerable. Cuando alcanzaron la madurez, muchos de ustedes fueron devorados por las demandas que la vida en la Tierra puso en ustedes, y se enfrentaron a miedos y dudas. La conciencia de su centro divino, su alma, fue empujada al fondo. Sin embargo, llegaron momentos en su vida en los que la dimensión de la conciencia divina se abrió otra vez. Esto a menudo sucedió en momentos durante los cuales tuvieron que liberar, cuando tuvieron que decir adiós.
Quizás fue decir adiós a un ser querido, tal vez abandonar un trabajo; cualquier argumento concebible. Tales acontecimientos son transiciones que se asemejan a la muerte, no en un sentido literal sino a un nivel psicológico. A ustedes se les pide que liberen a un nivel profundo, y es exactamente en esos momentos de liberación que pueden comenzar a sentir la realidad de su Ser eterno, la luz divina que arde dentro de ustedes. Esta realidad permaneced con ustedes incondicionalmente, incluso cuando todo alrededor desaparece. Y así es cuando llega a la muerte física. Si en ese momento ustedes son los suficientemente valientes como para liberar, el plano de lo eterno los abrazará y experimentarán una conciencia muy fuerte de quiénes son ustedes en realidad.
Morir en rendición consciente es un acontecimiento sagrado, lleno de vida y de belleza. La majestuosidad de lo que se está desplegando será tangible para aquellos que estén presentes. Cuanto más hayan experimentado aquellos que están presentes “morir mientras se está vivo”, más serán llenados con una admiración y reverencia acerca de la transición que están presenciando.
Con respecto a todas las transiciones disponibles en la creación, extendiéndose desde el nacimiento físico y la muerte hasta momentos de intenso desprendimiento emocional durante su vida, la cuestión esencial siempre está no en si ustedes sobrevivirán, sino en si ustedes son capaces de retener la conexión con su propio centro divino. ¿Pueden ustedes permanecer en contacto con el plano de la Esencia, sus orígenes, el latido de la Creación? Conectarse a menudo con el plano esencial durante su vida es la mejor manera de prepararse para la muerte, y para lo que se halla más allá. Al volverse conscientes ahora – antes de la muerte física – de que el verdadero centro de quienes ustedes son no depende del actual cuerpo físico en el cual residen, ni de la identidad que asumen en el mundo, ustedes se liberan para suavemente hacer la transición una vez que llegue el momento.
Conectarse con el plano esencial es una elección que ustedes hacen. Morir por sí mismo no va a acercarlos a eso. Después de morir ustedes serán casi la misma persona que son ahora, aunque dotados de diferentes posibilidades y con más amplias perspectivas. Pero la cuestión crucial siempre permanece: ¿ustedes se recuerdan? ¿Son capaces de conectarse conscientemente con esa dimensión de eternidad que fluye a través de ustedes y que los inspira?
Ustedes son ángeles de Luz profundamente amados, no-perecederos. Tengan fe en esto. Permítanse ser confortados y sostenidos por este conocimiento cuando llegue su hora de morir; y ahora también, mientras luchan con los asuntos de su vida.
Para morir pacíficamente, se les pide que se desprendan a nivel interno de cualquier cosa que los ate a la existencia terrenal. Practiquen este desprendimiento continuamente mientras están viviendo, y ustedes estarán preparados para morir.
Ustedes pueden preguntar: “¿No es trágico desprenderse de la vida, mientras están parados en medio de ella?” La respuesta es: “No. En lugar de eso, es testamento de un espíritu verdaderamente poderoso.”
¿Qué significa desprendimiento? Significa que ustedes prestan atención a la esencia, que no quedan agarrados a asuntos no-esenciales. Significa que no crean drama emocional innecesario; significa que experimentan alegría en las cosas simples de la vida. Practicar el desprendimiento y permanecer sintonizados con el plano de la esencia implica ser consciente de una dimensión oculta, la cual yace directamente debajo y detrás de lo observable. Significa renunciar a los juicios rápidos en términos de bien o mal, y confiar en una inteligencia cósmica que por lejos excede a la mente humana.
Muchos de ustedes están atrapados en una fiebre de pensamiento. Ustedes piensan en la vida febrilmente; cómo resolver los problemas, cómo llevan a cabo todas las cosas que piensan que necesitan hacer. El desprendimiento significa que no toman tan seriamente este aspecto pensante de ustedes. ¿Esto es hacer algo trágico? No. En lugar de eso, trae luz y frescura a su vida.
Es por su impulso excesivo a tener control que la vida se vuelve una lucha, agotadora y pesada. El desprendimiento trae paz a la mente, humor y atención. Ser consciente de la finitud de la vida inspira el deseo natural de cuidar de ella. Y es ahí donde su centro divino puede fluir sin esfuerzo a través de ustedes, desde el plano esencial a su realidad terrestre. Una vez que esto suceda, habrán conquistado la muerte antes de morir.
© Pamela Kribbe 2009
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