RUMI

Cada árbol y cada planta del prado
parece estar danzando;
aquéllos con ojos comunes
sólo los verán fijos e inmóviles.

10 abr 2011

Eman al-Obeidy

Saadi, el hijo de Moammar Gadhafi, facilita una entrevista exclusiva para CNN con Eman al-Obeidy, quien acusó ser víctima de violación

Por Nic Robertson
Viernes, 08 de abril de 2011 a las 14:28


TRÍPOLI, Libia (CNN) — Han pasado casi dos semanas desde que Eman al-Obeidy irrumpió en un hotel de Trípoli, desesperada porque el mundo conociera la historia de su violación y tortura. Desde entonces habíamos tratado de entrevistarnos con ella en persona y finalmente pudimos hablar con ella este miércoles, en contra de los deseos explícitos del gobierno libio.

"No se les debería permitir hacer esto", me dijo el vocero de gobierno Musa Ibrahim.

La entrevista con al-Obeidy fue facilitada por el hijo de Gadhafi, Saadi, y estuvo sometida a una revisión del gobierno. Le preguntamos a al-Obeidy si estaría dispuesta a venir a la oficina de Saadi Gadhafi. Ella estuvo de acuerdo y Gadhafi mandó un auto a recogerla.

Ella y Gadhafi tuvieron una reunión privada antes de la entrevista, siendo ésta la primera vez que se veían. Gadhafi se veía asombrado cuando salió de la reunión. Él habló de su fuerte carácter y disposición a retarlo cuando no estaban de acuerdo.

Saadi Gadhafi y su asistente de prensa se sentaron al lado durante la entrevista de 30 minutos con CNN. Parte del tiempo estuvimos solos con ella.

Ella vestía de negro y con la cabeza cubierta. Se describió como una ciudadana ordinaria y buena musulmana, que es conservadora con su apariencia social. Habló con claridad y manifestó fuerza durante la conversación. Firme en su decisión de limpiar su nombre, al que -afirmó- los medios gubernamentales libios habían manchado. "Todo lo que dijeron de mí es mentira", aseguró.

"Tengo una buena educación contrario a como me describió la televisión libia. Vengo de buena familia, sin importar lo que ellos digan, no estoy mal de la cabeza como afirmaron. Sólo porque alcé mi voz y hablé con los medios, me culpan y cuestionan mi cordura. Sin embargo, quiero mis derechos, aún sin los medios de comunicación".

Ella habló de su secuestro, de cómo fue llevada a una de las residencias de los soldados de Moammar Gadhafi. Ellos estaban borrachos, afirmó. La ataron, golpearon y violaron. Sus moretones habían desaparecido, pero aún podía ver la evidencia de su agonía en sus muñecas. Ella dijo que en el peor momento del trauma, se tomó fotos con la cámara de su celular, por si la gente no le creía más adelante.

"La gente me culpa por mostrar mi cuerpo", agregó. "Estaba deprimida y no había manera de enseñarle a la gente que había sido torturada. Fui torturada brutalmente hasta el punto de que me metieron armas al cuerpo. También me ponían alcohol en los ojos".

Afirmó también que los hombres que la torturaron siguen en libertad y sin castigo. Más adelante, Saadi Gadhafi me comentó: "La gente responsable de su violación debería enfrentar cargos. Ella es una mujer fuerte".

Al-Obeidy, graduada de la escuela de derecho, habló libremente en presencia de Gadhafi y no mostró indicios de haber sido intimidada por él, aún cuando acusó a las autoridades libias de conducirse sin legalidad, brutalidad y mentiras.

"Quería defenderme porque ni siquiera me dieron la oportunidad de responder", agregó.

Ese sábado, cuando trató de hablar con los reporteros en el Hotel Rixos, fue arrastrada de la propiedad. Fue golpeada y enviada a la cárcel. Su teléfono fue confiscado.

En cierto punto de la entrevista, al-Obeidy mandó un mensaje de aliento y fortaleza a sus conciudadanos del este de Libia y a la devastada ciudad occidental de Misrata. Después de que terminó la entrevista, Gadhafi objetó esto último. Al-Obeidy aceptó la petición de Gadhafi de que se cortara esta parte del video, pero hubo total apertura para que sólo se cortaran esos 10 segundos.

Ibrahim, el vocero de gobierno, revisó mi entrevista y objetó el tono de las preguntas que hice y sobre todo el contenido. Pero Saadi descartó sus objeciones. Se nos pidió que no transmitiéramos la entrevista hasta que otro representante del gobierno la pudiera revisar. Ante la insistencia del gobierno libio, retrasamos su transmisión por 18 horas, esperando la autorización.

Pero la revisión nunca llegó y al final fuimos autorizados para transmitir casi todas las palabras de al-Obeidy, a excepción de los 10 segundos que ella acordó cortar.

Ella estaba agradecida por los esfuerzos de Saadi de que la entrevista se hiciera. "Fue un hombre humilde y comprensivo, y me trató como tal", me dijo. "Él dijo que revisará mi caso y me ayudará".

Ella pidió tres cosas –que se le permitiera limpiar su nombre, que sus violadores fueran enjuiciados y que pudiera reunirse con su familia en la ciudad oriental de Tobruk-. Al-Obeidy dio los primeros pasos hacia uno de sus deseos. Ella cuenta con la ayuda de Saadi Gadhafi para cumplir los otros dos.