RUMI

Cada árbol y cada planta del prado
parece estar danzando;
aquéllos con ojos comunes
sólo los verán fijos e inmóviles.

31 dic 2012

Beneficios de aplazar la gratificación

La prueba del malvavisco es un experimento que puede predecir el futuro de un niño, publicó en su página web The Boston Globe, de acuerdo a un trabajo clásico del psicólogo de la Universidad de Columbia, Walter Mischel, quien desde finales de 1960 siguió a sus sujetos de estudio desde edad preescolar hasta los 40 años.

Según el medio electrónico esta prueba consiste en un reto impuesto al pequeño de cuatro años, a quien se le deja sentado frente a un malvavisco u otra golosina; si espera hasta que regrese un adulto a la habitación sin comerlo, obtendrá dos y de lo contrario sólo podrá comer uno. Entre más pueda controlarse, mayores serán sus logros a lo largo de la vida.

Algunos niños no pueden esperar más de un minuto, aunque otros aguantan los 20 minutos programados.

La prueba del malvavisco se ha incrustado en la cultura popular como una poderosa lección sobre las recompensas del autocontrol. De igual forma este experimento ha planteado profundas interrogantes psicológicas: ¿qué está implícito en el hecho de aplazar la gratificación? ¿Por qué está correlacionada con el éxito en la vida? ¿Por qué a la gente le resulta tan difícil?

Actualmente, un grupo de neurocientíficos busca respuestas para dichas preguntas mediante tomografías de alta tecnología en las que analizan lo que sucede en el cerebro cuando una persona supera o reprueba tareas como las del malvavisco. Con ello pretenden descifrar cómo capacitar a la gente para lograr un mayor autocontrol.

“Las imágenes del cerebro ofrecen una importante y emocionante herramienta nueva”, comentó Mischel. “Lo importante son las pistas que la actividad cerebral pueda ofrecer para los mecanismos psicológicos involucrados”, agregó el psicólogo.

En esta misma línea, investigadores de la Universidad de Yale encontraron que en el aplazamiento de la gratificación participa un área del cerebro, la corteza anterior prefrontal, que es conocida por su participación en la solución de problemas y en el registro de objetivos, en dicha región del cerebro se mantiene la meta a la que se pretende llegar.

Los descubrimientos de las tomografías cerebrales de 103 sujetos sugieren que aplazar la gratificación implica la habilidad de imaginar un evento futuro de manera clara, señaló Jeremy Gray, profesor de psicología de la Universidad de Yale y coautor del estudio.

Mischel, entre otros, cree que la clave para aplazar la gratificación quizá resida en la capacidad de “enfriar el estímulo caliente”, es decir, localizarlo en zonas racionales.

Se trata de aplazar la idea, “en el examen del malvavisco el mismo chico que no puede esperar un minuto por imaginarse lo delicioso de la golosina puede esperar 20 minutos si lo imagina como una bola de algodón o una nube flotando en el cielo”.

Los neuroeconomistas, que utilizan las tomografías del cerebro para ilustrar la toma de decisiones económicas, también explotan la teoría del “cerebro frío y caliente”, señaló Daniel Benjamín, profesor adjunto de economía en la Universidad Cornell. "Si ese modelo es confirmado, podría tener importantes implicaciones para la economía", añadió

Investigaciones han encontrado que la capacidad de aplazar la gratificación está vinculada no sólo con la serenidad y la previsión, sino también con la inteligencia. Sin embargo, esa relación parece ser un tanto compleja; la inteligencia es difícil de definir, y cuando un niño es inteligente y capaz de aplazar la gratificación, es difícil distinguir la causa del efecto.
Por lo anterior, Mischel hizo un énfasis en que aunque la inteligencia está relacionada con obtener buenos resultados en las pruebas de los malvaviscos, no es la respuesta.

Como mucha gente sabe, “es bastante posible ser muy inteligente y no ser capaz de inhibir los impulsos”, finalizó.